
Los estiramientos son fundamentales para mantener unos músculos en perfectas condiciones, libres de tensiones y jóvenes por más tiempo, ya que ayudan a que las fibras se suelten y no se endurezcan a fuerza de acumular tensión, que es cuando se producen las temidas lesiones y tendinitis. Pero no siempre estiramos en el lugar y el momento adecuados, por ello en Vitónica os vamos a recomendar aprovechar el agua de la ducha de casa para estirar y a la vez relajarnos de la tensión acumulada a lo largo de la jornada.
En anteriores ocasiones hemos destacado la importancia que el agua tiene a la hora de relajar los músculos y lograr que estos descansen mucho mejor. Por este motivo desde la antigüedad se ha utilizado para descansar y mejorar el estado general del organismo. Si darnos baños con agua caliente lo combinamos con estiramientos moderados y relajantes, la mezcla es perfecta, pues lograremos un descanso y una recuperación totales después de una larga jornada de trabajo y ejercicio.







El frío, el viento y la calefacción resecan y dañan la epidermis. De hecho es un circulo vicioso: la calefacción elimina la poca humedad que hay en esta época del año y nos seca la piel. Y ésta, con el contacto con el frío exterior puede quedarse escamada y quebradiza.
