
El deporte ha tenido a lo largo de los años muchos trucos y técnicas para mejorar los resultados. Desde el uso de sustancias estimulantes que rozan lo legal y lo natural, hasta la aplicación de determinados tratamientos para mejorar la forma muscular y la actuación de estos a lo largo de la actividad. Pero no solo las sustancias han estado presentes, sino que se han llevado a cabo numerosas técnicas con el fin de mejorar. Una de las más conocidas es el uso de papel plástico enrollado en el cuerpo para quemar más calorías y grasas. Por ello queremos ver si esto es o no buena técnica.
En los años ochenta muchas personas a la hora de hacer deporte utilizaban estos papeles plásticos transparentes con el fin de aumentar el calor temporal y conseguir una mayor quema de calorías y grasas. Esta creencia se extendió de tal manera que muchas personas lo hicieron y aún hoy sigue siendo un mito en muchos gimnasios, haciendo que muchos usuarios sigan poniéndolo en practica. Pero se trata de eso, un mito, ya que esta práctica puede ser más perjudicial de otra cosa.





Al igual que la sauna finlandesa el baño turco o hammam se sirve del calor para producir beneficios en el cuerpo, pero en este caso el calor suministrado es a través de calor húmedo, con vapor de agua.
El fin de la sauna es administrar calor al cuerpo para producir transpiración, con fines terapeúticos y/o higiénicos. En la sauna finlandesa se utiliza calor seco, que ronda los 80-100 grados, mientras que la humedad relativa no llega al 15%, lo que propicia una abundante sudoración por parte del cuerpo como mecanismo de refrigeración. 

