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MayTea, el azúcar y los edulcorantes, o por qué no nos cansamos de repetir que "natural" no significa "mejor"

MayTea, el azúcar y los edulcorantes, o por qué no nos cansamos de repetir que "natural" no significa "mejor"
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Ya va siendo hora de que todos nos grabemos a fuego en la mente que "natural" no significa "mejor". En muchos casos, "natural" ni siquiera significa "natural", porque, queridos, poco de lo que consumimos hoy en día se parece remotamente a lo que la naturaleza nos daría si el ser humano no llevase siglos manipulándola, pero ese es un debate para otro día.

Lo que hoy motiva este artículo es la enésima estrategia publicitaria que trata de convencer a los consumidores de que un producto con ingredientes naturales es mejor que otros con ingredientes artificiales. Y estamos hartos de oírlo, sobre todo porque no es verdad. Que un producto o ingrediente provenga de un laboratorio no lo convierte inmediatamente en algo peor para nuestra salud, y al revés. Y quien asegure lo contrario está intentando venderte algo.

Me explico. Esta es la página web de un nuevo producto que ha lanzado Schweppes, MayTea, una bebida hecha a partir de té con distintos sabores (menta, limón o melocotón) que pone el foco en que su principal ingrediente es la infusión de té (no sus extractos) y por eso es más natural.

Según ellos mismos cuentan, a la infusión de té se le añade "zumos y aromas naturales que nos aportan los sabores de limón, melocotón y menta", y un "toque" de azúcar. Es muy bajo en calorías y no tiene, aseguran, conservantes, colorantes ni edulcorantes.

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Azúcar para evitar los "edulcorantes artificiales"

Esto ya comienza a resultar llamativo: un producto que presume de no tener edulcorantes, pero lleva azúcar. Y efectivamente, en la información nutricional nos encontramos con que por cada 100 ml de MayTea hay 4,7 gramos de azúcar. ¿Y qué es el azúcar si no un edulcorante? "Con el azúcar evitamos añadir edulcorantes artificiales", explican. Ah, que el problema es que sean artificiales...

Pero seguimos echando un vistazo, buscamos la lista de ingredientes completa y esto es lo que nos encontramos: "infusión de té verde 94% (agua, infusión intensa de té verde), azúcar, zumo de limón a partir de concentrado (0,9%), aromas naturales, acidulantes: ácido cítrico y ácido málico, corrector de acidez: citrato sódico, antioxidante: ácido ascórbico".

Y aquí, otros dos pequeños matices que se me ocurren: los zumos naturales han resultado ser a partir de concentrados, y tanto el ácido cítrico como el ascórbico son utilizados a menudo como conservantes y antioxidantes añadidos, esos que la publicidad del producto asegura no llevar.

Natural no significa mejor

El consumo de azúcar no es más sano que el de edulcorantes como la sacarina o el aspartamo, sino más bien al contrario, por mucho que el azúcar sea natural y los edulcorantes sean sintéticos

¿Cuál es el problema con todo esto? Pues el mismo que señalábamos antes y que llevamos ya tiempo denunciando en Vitónica: tratar de convencer a los consumidores de que un producto es mejor por ser natural, en contraposición a los que son peores por ser artificial.

No nos cansaremos de decirlo: esto es una falacia. Algo no es mejor por ser natural. Y de hecho, el azúcar es un buen ejemplo. El consumo de azúcar no es más sano que el de edulcorantes como la sacarina o el aspartamo, sino más bien al contrario, por mucho que el azúcar sea natural y los edulcorantes sean sintéticos.

Tampoco es menos saludable un producto que utiliza aditivos para su conservación, por ejemplo el citado ácido cítrico, que aquellos productos en los que está presente de forma natural, como son muchas frutas. Al fin y al cabo, el ácido cítrico siempre tiene la misma formulación y nuestro cuerpo no tiene forma de reconocer su procedencia para procesarlo de una forma o de otra.

La responsabilidad de anunciantes y publicistas

Así que desde aquí llamamos a todos los anunciantes de productos alimenticios, y a los publicistas que diseñan sus imágenes y campañas, a ser un poco más responsables con los mensajes que envían al público y a no seguir manipulando las ideas colectivas de salud y bienestar de la gente que solo quiere, como es natural, cuidar su cuerpo y el de sus familiares.

La publicidad debería estar basada en información científicamente fiable para que cada uno tome sus decisiones libremente, y no apoyarse en concepciones erróneas y mensajes torticeros que buscan vender más a base de fomentar miedos infundados. ¡Hombre ya!

Imágenes | MayTea
En Vitónica | Siete productos que parecen sanos pero que no conviene meter en tu carrito de la compra

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