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Diferentes maneras de alternar ejercicio aeróbico con el anaeróbico

Diferentes maneras de alternar ejercicio aeróbico con el anaeróbico
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El ejercicio aeróbico es fundamental para mantener una buena salud cardiaca y desde luego lo debemos combinar con ejercicios anaeróbicos. Hay muchas personas que no lo realizan nunca por no saber en qué momento hacerlo, por ello queremos dar algunas pautas de como intercalar el ejercicio aeróbico con el anaeróbico de diferentes maneras para que entre a formar parte de nuestra rutina de entrenamiento. Simplemente necesitaremos darnos cuenta de qué es lo que más se adapta a nuestros gustos, y así llevarlo a cabo.

Antes de nada queremos dejar claro un punto, el ejercicio aeróbico nunca es una actividad secundaria, sino que debe ser parte activa de nuestra rutina de entrenamiento y estar muy presente en ella, por ello a la hora de planificar cómo la haremos en la rutina es necesario que le demos la importancia que requiere. En ningún caso debe ser una actividad para rellenar huecos de la rutina o ser algo que llevemos a cabo para hacer tiempo entre entrenamiento y entrenamiento.

En primer lugar la manera más habitual de combinar el ejercicio aeróbico con las sesiones de entrenamiento anaeróbico es realizando sesiones justo después de haber entrenado los músculos que tocaban para esa jornada. Esta manera de llevarlo a cabo lo que hace es conseguir que cuando ya hayamos diminuido las reservas de glucógeno con el ejercicio anaeróbico previo, echemos mano de las reservas de grasa del cuerpo para obtener así energía a la hora de realizar la actividad aeróbica en cuestión.

Otra forma que mucha gente adopta para entrenar aeróbicamente hablando es realizando la actividad antes de hacer la parte anaeróbica. Esto servirá a modo de calentamiento para preparar el cuerpo y los músculos para la actividad que vamos a desarrollar después. Es cierto que muchas personas dividen el entrenamiento aeróbico en partes, un poco al principio a modo de calentamiento y el resto al final. Esta manera de hacerlo no es tan efectiva, además de que no podemos realizar un ejercicio aeróbico de alta intensidad, puesto que parte de la energía la debemos guardar para el anaeróbico.

Una de las opciones que más nos convence es separar definitivamente el ejercicio aeróbico del anaeróbico. Es cierto que debemos incluirlo en nuestra rutina, como hemos comentado antes, pero podemos hacerlo en diferentes jornadas. Es decir, lo ideal será repartir las sesiones de entrenamiento anaeróbico y agruparlas por ejemplo en tres jornadas en las que toquemos todos los grupos musculares. Las otras dos jornadas las dedicaremos a la realización de una actividad aeróbica. Este modo de integrar este tipo de entrenamiento es uno de los mejores, pues nos permitirá concentrarnos al máximo en el ejercicio que hacemos, hacerlo dándolo todo, y conseguir así los mejores resultados posibles.

Imagen | AshtonColeman

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