Alba Flores, y el cocido madrileño de su infancia: con una salsa de hierbabuena que hacía su madre

La intérprete cocinó en Lo de Évole el plato de Ana Villa, que acompaña con una variante de la clásica salsa de tomate y comino.

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Redacción Vitónica

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Alba Flores lleva dos décadas consolidándose como una de las caras más reconocibles del cine y la televisión española, con una carrera entre la interpretación y la música. En su paso por Lo de Évole habló de su padre, de su familia y de su manera de entender la vida. Pero una de las escenas más comentadas tuvo lugar en la cocina de su casa, teléfono en mano, preparando el cocido madrileño que le hacía su madre, Ana Villa, cuando era niña.

Una receta dictada por teléfono

LaSexta emitió la entrevista hace unos meses en una doble entrega el pasado enero, justo un día después de que el documental sobre su padre Flores para Antonio se llevara el Premio Feroz al Mejor Documental. A lo largo del programa, Alba repasó su infancia, se reunió con su madre y compartió desayuno con su prima Elena Furiase. El público respondió con buenas audiencias: la primera parte consiguió 1.070.000 espectadores y un 8,1 % de cuota, y la segunda 975.000 con un 8,6 %.

En mitad de esa conversación, Alba llamó a su madre para que le fuera dictando la receta paso a paso: “Tú dime cómo lo haces tú, que yo lo adapto a vegano”, dijo por teléfono. El cocido de su madre parte de una base sencilla y sin artificios: punta de chorizo, zanahoria, patata, puerro, nabo, apio y repollo, todo sin rehogar y directo a la olla con agua.

La salsa que lo hace distinto

El sello de la casa no está en la olla, sino en una salsa que se prepara aparte. Se hace con tomate hervido y pelado, majado con ajo y comino, al que se incorpora caldo del propio cocido, aceite, vinagre y un toque de hierbabuena. El resultado es un aliño fresco y ácido que contrasta con la contundencia del guiso.

La receta encuentra sus raíces en la tradición madrileña. La salsa de tomate con comino es un acompañamiento clásico del cocido que antaño se usaba para regar los garbanzos, y se sirve con el nombre de “cominera” en muchos restaurantes de la capital.

La aportación propia a la receta fue la hierbabuena y el vinagre, que convierten un acompañamiento castizo en una receta propia. La receta también entra en el ritual clásico de los tres vuelcos del cocido: sopa, garbanzos con verduras, y carnes y embutidos. Esta es una costumbre cuya historia recoge Distribución y Consumo, la revista del Ministerio de Agricultura.

Cómo convertirlo en un plato vegano

Para suplir el sabor del chorizo y el jamón, la actriz explicó en el programa que recurre a chorizo vegano y a otros productos vegetales con saborizantes que aportan intensidad al caldo. El resultado es una receta que ya se ha publicado ampliamente, aunque también se recuerda incluir dos gestos que marcan la diferencia: poner los garbanzos en remojo la noche anterior y dejar reposar el plato antes de servirlo.

Foto | gtresonline

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