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Acupuntura y punción seca: conoce las diferencias entre ellas

Acupuntura y punción seca: conoce las diferencias entre ellas
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La acupuntura es una de las terapias actuales más de moda, a pesar de su larga historia. Parecida, pero muy distinta, es la punción seca, que también emplea las agujas para tratar los dolores musculares.

Aunque ambas emplean las agujas, tanto la filosofía como el objetivo son distintos. ¿Lo es también la evidencia que las sustenta? El debate todavía está abierto entre los especialistas. Y los resultados son muchos y muy variados.

¿Qué diferencias hay entre la punción seca y la acupuntura?

Ambas técnicas emplean agujas en en el tratamiento. Más allá de eso, son radicalmente distintas. La acupuntura se considera una forma de medicina alternativa basada en la medicina tradicional china. En ella, se insertan agujas de acero, o algún metal precioso, asépticas y desechables en la piel, unos tres centímetros, hasta llegar a la dermis. Antes de este procedimiento, el acupuntor analiza el estado del paciente para evaluar el tratamiento.

Entonces, insertará las agujas en las zonas que crea correspondientes, siguiendo una línea de canales energéticos conocida como meridianos. La punción tiene como finalidad el "equilibrar las energías" para tratar el daño. La acupuntura trata desde dolores a males de todo tipo: respiratorios, psicológicos, metabólicos...

Por el contrario, la punción seca utiliza las agujas, que se insertan entre uno y cinco centímetros, a veces más, según la necesidad. El objetivo de la punción seca es trabajar sobre unos puntos concretos denominados "puntos gatillo miofasciales", que están relacionados con el dolor muscular. La idea es estimularlos para provocar el espasmo y una relajación muscular que elimine el dolor.

pumcion seca

La punción seca solo se emplea para tratar el dolor y se trabaja directamente sobre el músculo afectado. Otra diferencia esencial es que la punción seca puede provocar molestias o dolores, al trabajar a mayor profundidad. La última diferencia, según sus defensores, es que la punción seca sí que cuenta con evidencias científicas, mientras que la acupuntura no.

Evidencia científica, ¿qué tenemos sobre la mesa?

La acupuntura, como ya hemos visto anteriormente, no consta de un consenso de evidencia científica. Todas las revisiones realizadas hasta el momento, en el mejor de los casos, indican que hacen falta más investigaciones al respecto.

Algunos investigadores creen que la reducción del dolor que se le asocia es equiparable y explicable por el efecto placebo. Si nos vamos más allá del dolor, los resultados son más claros: no existen evidencias que demuestren que la acupuntura sirve para el tratamiento de enfermedades como la artritis, la depresión, la epilepsia, la isquemia, la hipertensión... Por esta razón, la acupuntura se considera una pseudociencia.

¿Ocurre lo mismo con la punción seca? A diferencia de la acupuntura, cuya base está en la tradición china, la punción seca tiene su razón de ser en una práctica intencionadamente médica, que busca la explicación fisiológica en los puntos gatillo y el síndrome miofascial. Sin embargo, las revisiones sistemáticas al respecto dejan unos resultados bastante limitados.

El problema principal es que los documentos de base son limitados y su metodología es puesta en tela de juicio por los metaanálisis. Aun así, existen algunos trabajos positivos al respecto y el uso de la punción seca está relativamente extendido en el mundo de la fisioterapia. A día de hoy hay un intenso debate entre sus defensores y sus detractores. Todavía se carece de una base científica robusta que permita explicar sus mecanismos y efectos en la salud. Por otro lado, muchos de los resultados parecen bastante prometedores.

La última diferencia es legal

El Colegio General de Colegios de Fisioterapeutas reconoce oficialmente esta técnica, y solo puede ser practicada por gente formada en una disciplina recogida por el colegio. Volviendo al tema de las evidencias, pero desde el punto de vista legal, el Colegio sí que reconoce la existencia de una evidencia científica para la punción seca que la enmarca dentro de las prácticas legítimas de estos profesionales. Esto implica, como decíamos, que hace falta una formación especializada y una titulación para poder practicar la técnica.

Por tanto, un acupuntor, en teoría, no debería practicar este tipo de técnica. Asociada a la punción seca, existe un derecho a la información asociado a un consentimiento informado al que todos los pacientes han de recurrir. Esto no tiene por qué ocurrir con la acupuntura en España, aunque su empleo está extendido y depende del solapamiento con otras prácticas que sí son consideradas del ámbito médico.

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Esta, probablemente, sea la última y más importante diferencia entre las dos técnicas. No implican tanto una diferencia de eficacia o utilidad, sino de posibilidad de acción ante un problema. Por ejemplo, si hay una lesión o a la hora de tomar acciones legales por cualquier otra cuestión.

En definitiva, mientras que la acupuntura lleva milenios cambiando y participando en la sociedad, basada en un conocimiento tradicional, la punción seca trata de abrirse paso en el mundo médico, buscando evidencias que la sustente y aplicando un modelo terapéutico basado en la práctica sanitaria.

Imágenes | Defense.gov, Unsplash, Wikimedia

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