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Beber agua destilada: no es tóxica, pero tampoco beneficiosa para tu salud

Beber agua destilada: no es tóxica, pero tampoco beneficiosa para tu salud
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 El agua destilada: la más pura que podemos encontrar. Tan pura que hace daño. O todo lo contrario, es sanísima... todo depende de a quién le preguntes. El mito más extendido es que el agua destilada es tóxica, imbebible y capaz de provocarnos la muerte.

Sin embargo, ni tanto ni tan calvo. La realidad de beber agua destilada es bastante sosa, porque no produce ninguna consecuencia especial en nuestro cuerpo. A efectos prácticos, casi toda el agua que consumimos es "destilada" para nuestro torrente sanguíneo y no hay ni un solo estudio científico serio que avale el miedo a su consumo.

El agua destilada, un (supuesto) veneno transparente

Podemos encontrar, de manera general, tres versiones del mito: el agua destilada es tóxica porque:

  1. Al no llevar sales, produce la muerte celular al hacer que se hinche como un globo que no aguanta más y estalla.
  2. Su falta de sales, con el tiempo, provoca una anemia perjudicial en el cuerpo
  3. Como es tan pura, el dióxido de carbono se disuelve muy fácilmente y acidifica el agua, haciéndola peligrosa para el organismo

De esta manera, hay quien afirma que el agua destilada en sí misma es peligrosa. También hay quien piensa que un vasito no hace daño, que el problema es a la larga. Otros defienden que su daño es indirecto y que no se nota hasta que pasan muchos años.

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Lo cierto es que el miedo no es infundado, en cierto sentido, sino que sus premisas son reales: algunos de los efectos que menciona el mito ocurren. La falacia es que aunque ocurran, no suponen ningún tipo de peligro para la salud, aunque nuestra lógica nos diga lo contrario.

Cuando la razón te engaña

Todavía recuerdo a uno de mis profesores impartiendo clase de biología celular: "El agua destilada, al llevar mucha menos concentración de iones, provoca que la célula, por ósmosis, se llene de agua y sufra una plasmólisis (rotura celular) por turgencia". Si colocas dos disoluciones con diferencia de sustancias disueltas separadas por una membrana permeable, por cuestiones físicas, tenderán a igualarse.

Si esas membranas no dejan pasar las sustancias disueltas (los iones), lo que ocurrirá es que pasará el agua, de manera que uno de los dos lados se hinchará. Eso es justo lo que ocurriría con una célula, que terminaría tan hinchada tratando de igualar la concentración que reventaría. El razonamiento, en la vida de una célula, es perfecto.

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Pero también es completamente falso. Aun así, esta idea permanece en el acervo cultural alimentando el mito. El hecho de que parezca lógico, como ocurre con otras cuestiones falsas, ayuda a que se perpetúe y se expanda, inclusive entre los expertos, como este profesor y otros profesionales de la química.

No lo entendamos mal, si tu colocas un tejido celular en una placa de Petri y lo bañamos durante el suficiente tiempo en agua destilada, las células morirán por turgencia. ¿Y esto no pasa en el cuerpo? No, desde luego que no. Es imposible en una situación normal.

El agua destilada no es tóxica

La explicación es bastante sencilla, aunque poco evidente. Tengamos en cuenta el medio isotónico que supone la sangre (la concentración de sales minerales que hay), que es de nueve gramos por litro. El agua destilada tiene cero gramos por litro. El agua mineral de botella tiene, normalmente, menos de 0,5 gramos por litro. La diferencia entre el agua mineral y el agua destilada es del ¡0,005%!

Esta diferencia no es suficiente para provocar un problema en las células. De hecho, si colocamos el tejido celular del que hablábamos antes en agua mineral también acaban muriendo por la misma razón. Por eso, los tejidos en el laboratorio se disponen en una solución salina que impide que la destrucción de las células.

Sin embargo, no morimos por tomar agua mineral (ni tampoco destilada), ¿por qué razón? Porque, en realidad, nunca se pone en contacto directo el agua (hipotónica, baja en sales) con la célula. La célula está bañada por la sangre, con sus 9 gramos por litro, pudiendo variar ligeramente según nuestro estado fisiológico (si hay algún tipo de anemia, sobrehidratación o deshidratación, etc.)

¿Cuándo podría ser peligroso? Si bebemos cierta cantidad excesiva de agua al día. Si bebemos unos siete litros y medio de agua en poco tiempo (diarios), nuestro organismo no es capaz de procesarla lo suficientemente rápido, la solución sanguínea se vuelve demasiado débil (hipotónica) y nuestros riñones colapsan. Y da igual si es agua destilada, agua de grifo o de botella: a efectos prácticos son lo mismo.

La acidez del agua destilada no es peligrosa

Efectivamente, el agua destilada, por su concentración, permite la disolución efectiva de dióxido de carbono. Esta "mezcla" produce una reacción química que genera ahídrido carbónico y protones disueltos. En otras palabras, crea un poco de sal de bicarbonato y cierta acidez en el agua. Es un proceso natural muy estudiado y que afecta a diversos fenómenos globales.

Sin embargo, el equilibrio químico, la bajísima concentración de CO2 atmosférico, la temperatura y otros factores físicos impiden que el pH sea excesivamente bajo. A temperatura estándar (20ºC), el pH del agua destilada es ligeramente ácido, de 5,8, un valor bastante normal para nuestra biología.

Cuando la bebemos, en el estómago, se mezcla con el resto. Cuando pasa al torrente sanguíneo, cuyo pH está entre 7,35 y 7,45, se pierde su acidez. Es más, el estómago tiene una acidez muchísimo mayor que la del agua destilada, y, sin embargo, es un sistema necesario para digerir la comida. Así que no, su acidez no es peligrosa.

No provoca daños a largo plazo

Uno de los puntos más importes esgrimidos por los defensores del mito es que, al no aportar las sales adecuadas, si bebiéramos agua destilada durante mucho tiempo terminaríamos sufriendo algún tipo de anemia. Suponiendo que bebamos agua limpia, esto no es cierto.

No lo es porque el agua, en realidad es solo fuente de... ¡agua! El 99% de las sales minerales que obtenemos vienen de los alimentos, no del agua. De hecho, si nos fijamos en las sales minerales que componen el agua mineral embotellada veremos que su cantidad es ridículamente minúscula. Por tanto, beber agua mineral es casi como beber agua destilada y nadie sufre problemas al respecto. ¿Por qué?

Porque, insistimos, el 99% del aporte de sales minerales y el 100% de macronutrientes proviene de los alimentos, no del agua que bebemos. El agua es importantísima, pero no porque a nivel nutricional nos aporte nada de nada. Si bebiéramos agua destilada todos los días, no pasaría absolutamente nada en nuestro organismo, ni a corto ni a largo plazo.

Beber agua destilada no es mejor que el agua normal

Existen algunas voces, asociadas con las pseudoterapias, que afirman alegremente que beber agua destilada es mejor para la salud porque es más "pura". De hecho, se venden multitud de purificadores de agua y, también, destiladores caseros que producen agua destilada para consumo propio.

Ni qué decir tiene que no existe ni una sola evidencia de que esto sea positivo. En ningún caso. Tampoco tiene explicación alguna, puesto que tampoco hay demasiadas razones para defender un agua hipotónica (con bajas concentraciones de sal) a excepción de casos médicos concretos.

agua embotellada

Tampoco existen estudios que defiendan el mito de que el agua destilada es mala para consumo. De hecho, sí que se ha llegado a estudiar el caso de la desmineralización y la destilación de agua para usarla en lugares donde no se puede acceder a este recurso. Los resultados han sido claros: no hay riesgos conocidos, y los que podrían existir no quedan nada claros, lo que parece avalar la hipótesis de que el agua destilada no es ningún peligro (tampoco aporta ningún beneficio).

Así que, la próxima vez que estemos delante de un matraz de agua destilada, mirándola con cara suspicaz, o si nos hemos dado a la moda de beber cosas "más puras", y con menos químicos, es bueno pararse a pensar que la lógica, a veces, nos falla y que existen otras explicaciones tras una idea... y que el agua es eso, agua.

Imágenes | Unsplash

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