Recubrimiento del queso, tipos y funcionalidad

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A la mayoría de nosotros nos gusta el queso, y es que a pesar de ser un alimento graso contiene infinidad de nutrientes y está presente en muchos de los platos que comemos a diario. El queso es más que un alimento, se trata de toda una tradición y por ello la gran variedad que tenemos a nuestra disposición, que lo convierten en un alimento estrella. Pero hay una cosa en la que nunca reparamos y es el recubrimiento de éste. Por ello vamos a hacer hincapié en la funcionalidad del mismo y los tipos que encontraremos.

Por norma general el recubrimiento del queso tiene un efecto aislante del exterior, pero varía mucho a la hora de utilizar uno natural o uno artificial, ya que los resultados y el efecto que tendrá en este alimento es totalmente distinto. La capa externa del queso es muchas veces la que nos ayuda a identificar el tipo de queso del que se trata, pero también deberá ser una seña para identificar la calidad del mismo.

La capa natural que recubre el queso es la que se forma por la propia acción del secado, con las propias sustancias que forman el queso. Esta capa suele tener un sabor amargo y en muchos casos se llena de moho o se tiñe de color si colocamos el queso a conservar en aceite u otro tipo de preparado. Por otro lado tenemos la corteza artificial del queso que es la que se utiliza para protegerlo al máximo. Las sustancias que se usan pueden ser ceras, resinas o plásticos. Esta capa no es tan saludable, pero se coloca para controlar la humedad y el proceso de maduración del queso. Por lo que se podría considerar un acelerador de éste.

Desde luego que los recubrimientos artificiales no deben causarnos ningún miedo o recelo, ya que están autorizados y no se han detectado reacciones adversas al respecto. A pesar de todo siempre es más recomendable la ingesta de quesos que tienen un recubrimiento natural, pues garantiza un proceso de fermentación adecuado e idóneo. Es cierto que el aislamiento no es el mismo y el riesgo de bacterias es más elevado, pero el recubrimiento protege en gran medida de esto, aunque por ello no es recomendable consumir esta parte del queso, algo que muchas personas hacen y que les puede costar desajustes intestinales e infecciones en esta parte del cuerpo.

Por el contrario, el recubrimiento artificial nos garantiza una mejor protección del queso, pero no es la mejor manera de curarlo, ya que el proceso no se realiza de la manera natural. En muchos casos este recubrimiento se consume, algo que debemos evitar, pues es una fuente de bacterias además de otras sustancias que lo componen y que no debemos incluir en nuestra dieta.

Vía | Consumer
Imagen | L_Avi

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