
Correr es una actividad fascinante, altamente placentera para quienes asiduamente la practican, sin embargo, en invierno las condiciones climáticas complican las cosas y más aún si hay presencia de nieve, ya que correr en la nieve representa un verdadero desafío.
Correr en la nieve es mucho más duro que correr en otra superficie, pues necesitamos más fuerza para realizar la zancada y si la nieve es blanda arrastraremos con cada paso un poco de ella y el ritmo se enlentecerá mientras se incrementa nuestro esfuerzo.
La nieve dura puede ser una mejor superficie para correr, sin embargo, si se han formado placas de hielo debemos tener especial cuidado con resbalos y caídas que pueden ser causa de traumatismos y lesiones.
Por otro lado, correr en la nieve implica correr con bajas temperaturas, lo cual dificulta la respiración y vuelve todo un desafío esta actividad.

No obstante, si no queremos perder nuestro entrenamiento y en pleno invierno no queda más opción, podemos aplicar algunas estrategias para que correr en la nieve sea un desafío, fácil de superar:
Siempre que tengamos la precaución de prepararnos bien y adaptarnos al entorno, podemos superar con éxito este verdadero desafío que significa correr en la nieve. ¿Vosotros habéis corrido en la nieve alguna vez?
Imagen | Clarkmaxwell y Nino H