Melatonina: culpable de aletargarnos en invierno

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A muchos les encanta, otros lo detestan. Hablamos del invierno, época más fría del año. Y es que durante esta temporada se pueden observar numerosos cambios en las personas producidos principalmente por la melatonina, una hormona producida en la glándula pineal o epífisis, situada en el cerebro, y participa en numerosos procesos celulares, neuroendocrinos y neruofisiológicos.

Se sintetiza y segrega dependiendo de la cantidad de luz que recibe nuestro organismo. A menor incidencia de luz, más secreción de melatonina. Por ello las largas noches y la poca luz durante el invierno hacen que las concentraciones de melatonina sean mayores durante esta época del año.

Normalmente la falta de melatonina produce insomnio, pero en esta época del año ocurre lo contrario, su aumento de concentración nos produce esa necesidad de estar todo el día durmiendo metidos en casa, produce somnolencia.

También aparece falta de interés y aumentan las ganas de comer a todas horas, ya que la melatonina disminuye la temperatura corporal lo que conlleva a ingerir más alimentos, especialmente alimentos energéticos, que contengan grasas e hidratos de carbono.

Esto es un gran gran problema, ya que si sumamos la inactividad estacional y la mayor necesidad de comer en mayores cantidades y alimentos más energéticos, obtenermos un gran aumento de peso.

Pero ahí no acabo todo, el aumento de esta hormona reduce los niveles de serotonina, que es fundamental en la regulación de los estados de ánimo. También disminuye la dopamina debido a la menor incidencia de la luz solar, provocando pérdida de atención y falta de concentración y de interés.

Sabiendo esto, lo mejor y más adecuado para sobrellevar estos cambios es la práctica de ejercicio físico que contrarrestre todas las adversidades mencionadas, así que a mantenerse activos, ¡a jugar con la nieve!

Imagen | HilaryQueen

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