La salud en buenas manos: cuidado con títulos no oficiales y los pseudoprofesionales

Sigue a Vitónica

shiatsu

Cuando sufrimos un golpe, caída, lesión, o tenemos un dolor o enfermedad que nos afecta, sabemos muy bien (o deberíamos saberlo) que el médico es el primer profesional al que debemos recurrir, para que establezca un diagnóstico que luego puede dar lugar a un tratamiento médico o bien necesitar la intervención de otros profesionales sanitarios. En este punto, creo que es importante recordar (o descubrirle a quien no lo supiera) que existen muchas titulaciones no oficiales y pseudoprofesionales que pueden poner en peligro nuestra salud.

Aunque ya hay mucha conciencia de salud, también es verdad que hay muchas modas. Nos creemos que lo que viene de fuera es mejor porque es exótico, porque nos parece nuevo, porque nos suena a ancestral, o porque en otros países está muy extendido, incluso reconocido oficialmente. Pero no hay que dejar que nos confundan, y debemos ser cuidadosos con nuestra salud y con quien nos trata, por lo que hay que huir de los títulos no oficiales y los pseudoprofesionales.

Titulaciones sin validez académica

Para empezar, creo que es interesante poner de manifiesto que en España no existen titulos oficiales de ciertas actividades muy de moda: masajista, quiromasajista, osteópata y naturópata no están reconocidos oficialmente. Hay muchas academias y centros donde se da la formación (amparados en que en letra pequeña ponen “sin validez académica”). De ésta forma ofrecen la formación a personas a las que no se exige formación mínima o titulación previa.

La coletilla de “sin validez académica“ la usan porque así se curan en salud. Ellos dan una formación, luego cada cual que la use como quiera, que ya no es su problema. Yo puedo hacer un curso de cocina, que eso no me convierte en chef ni me capacita para trabajar de cocinero en un restaurante. Pues es lo mismo, pero con el riesgo de perjudicar a una persona en lugar de arruinar una cena.

Muchos pueden pensar que claro, que soy fisioterapeuta y tengo que defender mi feudo. Pero esto se trata ya de mucho más que los masajes en las playas. El problema del desconocimiento hace buscar terapias diferentes a las usadas habitualmente, con la incertidumbre de recibirlas de personas que tienen una formación no reglada, es decir, que no sabemos realmente qué conocimientos tienen ni qué fiabilidad.

Más que los masajes en las playas

En cuanto a masaje y quiromasaje, casi todo está dicho. Al margen de los masajes en las playas, el masaje como técnica terapéutica está reconocido como parte de la fisioterapia, por lo que no se puede (legalmente) usar fuera de ella. Que si, que habrá masajistas y “quiros” que se hayan formado mucho y tal, pero lo que me refiero es que legalmente, oficialmente, el título no tiene validez si no se posee formación sanitaria reglada.

Otro tema es el masaje a nivel de ocio, recreativo. Para ello existen muchos balnearios, Spas y centros donde se aplica masajes relajantes, baños, terapia con chocolate y mil historias más, y no hay ningún problema. Como hemos dicho, el problema es cuando existe una lesión y nos ponemos en manos de cualquiera.

Del mismo modo, la quiropráctica tampoco es una titulación oficial en España, aunque haya asociaciones y colegios de quiroprácticos, incluso posgrados y estudios de quiropráctica, todo carece de validez oficial.

Este tema da para una entrada (qué digo, más bien para varios libros, que los hay), pero resumiré diciendo que, aunque en Estados Unidos y otros países la quiropráctica está muy extendida (y bien pagada), sus bases de evidencia no son sólidas y, a diferencia de otras “terapias alternativas” que se ofrecen como sin riesgos (aunque no te cure, tampoco te pone peor), en la quiropráctica están documentados multitud de casos de lesiones graves incluso muertes después de un tratamiento, motivadas por el riesgo inherente al tipo de manipulaciones que se realizan (que se lo pregunten a Kevin Sorbo, que daba vida a Hércules en una serie de televisión).

Hay alternativas a lo alternativo

Para terminar, quiero poner énfasis en que en ocasiones se recurre a pseudoprofesionales porque el médico no te hace caso y sólo te da pastillas, y el fisio te trata como un número en su sala abarrotada donde te trata en cadena y te pone el mismo tratamiento que a los demás, y no te notas mejor.

Es verdad que una ventaja de las que suelen llamarse “terapias alternativas” es que dedican mucho tiempo a la persona, a hablar, escuhar al paciente, preguntarle, orientarle (dentro de la filosofía o creencias de la terapia de moda) y proporcionarle un tratamiento de cierta duración.

Quiero señalar que existen centros con profesionales sanitarios donde también se da un buen tratamiento. La alternativa a un mal fisioterapeuta que no te escucha y que te trata de cualquier manera debe ser un buen fisioterapeuta que te haga una valoración, te explore, aconseje y trate de la mejor manera posible, derivando a otros profesionales si es necesario y dando recomendaciones de vida sana, ejercicio, cuidados posturales… Para favorecer el mantenimiento y mejora del estado de salud de la persona.

Espero vuestras opiniones sobre el tema, seguro que aportan muchísimo valor.

Imagen | Kartin Wegner

Los comentarios se han cerrado

Ordenar por:

4 comentarios