
Continuando con el especial, que parece infinito, sobre la rodilla, le toca esta vez al quiste poplíteo o quiste de Baker. Consiste en un abultamiento en el hueco poplíteo, es decir, en la parte posterior del muslo, por donde se flexiona la rodilla.
El quiste poplíteo o quiste de Baker se debe a un acúmulo de líquido sinovial, aunque también existen otras causas. La producción excesiva de líquido sinovial puede tener diversos motivos: un problema dentro de la articulación, como una lesión de meniscos, o también puede producirse acompañando a procesos como artrosis o artritis reumatoide.
Las rodillas, como todas las articulaciones, tienen un lubricante conocido como líquido articular. Este líquido funciona como el aceite de una bisagra, disminuyendo la fricción. Cuando hay un problema en la articulación, esta reacciona produciendo mayor cantidad de líquido, esto se conoce como derrame articular. El exceso de líquido se acumula en la región posterior de la rodilla, ocasionando el quiste.
En muchas casos no se requiere ningún tratamiento, y el quiste puede ir desapareciendo con el paso del tiempo. En deportistas se suele asociar a otras lesiones (rotura de meniscos…) por lo que habrá que explorar también estas posibilidades. También puede aparecer simplemente por sobreuso, con lo que el reposo y medidas contra el dolor y la inflamación serán suficientes.
En ocasiones puede que sea necesario extirpar el quiste mediante una intervención quirúgica. En estos casos habrá que valorar si realmente la cirugía resultará útil, ya que el quiste puede reaparecer si no se elimina la causa que lo origina. Además, el hueco poplíteo es una zona donde se acumulan vasos venosos y arteriales, así como nervios, con lo que existe riesgo de que se dañen en la operación. En algunos casos simplemente es necesario drenar el líquido, y no se requiere la extirpación quirúrgica.
Imagen | James Buck
Fuente de la cita | tutraumatologo.com