Chucherías, ¿calorías vacías?

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Muchas veces se dice que las chucherías son calorías vacías, pues aportan calorías pero ningún nutriente. Dentro del término chucherías suelen incluirse golosinas, dulces como chocolates y bombones, aperitivos, bollos envasados… Sin embargo, en este post nos centraremos en las golosinas: caramelos, chicles, piruletas, regalices… Esos productos que nos volvían locos de niños y que, aún de mayores, continúan tentándonos.

Se dice que son calorías vacías porque su aporte nutritivo es prácticamente nulo. El problema no es tanto la cantidad de calorías que aportan como el hecho de que, al no tener nutrientes, haya que compensar esta falta de aporte nutritivo con otros alimentos. Esto puede provocar que al aumentar el consumo de alimentos, las calorías totales ingeridas al finalizar el día resulte excesiva.

La chucherías están constituidas principalmente por azúcares simples (fructosa, glucosa y sacarosa) de rápida asimilación, aditivos y colorantes artificiales, que le proporcionan esos vistosos colores. Los azúcares simples, al metabolizarse, se transforman en glucosa, que es la principal fuente de energía de nuestro organismo. La glucosa que no es utilizada por el cuerpo para realizar las funciones vitales se transforma en glucógeno y se almacena en el hígado y los músculos, como reserva por si hay una necesidad extra de energía (como en el caso de deportistas de alta intensidad). Pero si el consumo de azúcares es excesivo y se superan los límites de almacenamiento posibles, el exceso de glucosa se transforma en grasa en el tejido adiposo. En niveles excesivos, esta situación conduce a obesidad, algo especialmente peligroso en niños, que son los principales consumidores de golosinas.

Sin embargo, muchas gominolas contienen gelatina, que ya vimos hace unos días que es rica en proteínas, colágeno, aminoácidos y libre de colesterol, así que podría parecer que no todo son contraindicaciones. El problema es que, según los expertos, la cantidad de gelatina que contienen es bastante pequeña y de escasa calidad.

Podría pensarse que la opción “sin azúcar” es una buena alternativa, pero expertos aseguran que algunos de los sustitutos que se emplean tienen efectos aún más nocivos sobre el organismo, en especial por su efecto laxante. Sustancias como el sorbitol y el xilitol, tomadas en grandes cantidades, pueden provocar diarreas y dolores abdominales. Evitan, eso sí, la aparición de caries, otra de las consecuencias negativas del consumo de chucherías.

En definitiva, aunque el aporte nutritivo de las chucherías es casi nulo, no está prohibido comerlas de vez en cuando. Como en todo, el problema viene cuando se abusa. Si en tu caso sueles consumir estos productos entre horas, a modo de tentempié, te recomendamos que eches un vistazo a la propuesta de snacks saludables que hicimos hace unos días desde Vitónica.

Foto: Fernando A.

Vía | Copacabana Runners
Más información | Alimentación Sana

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