
El Spinning o Ciclo Indoor ha sufrido una crecida espectacular de participantes en los últimos años: la promesa de la pérdida de peso bastante rápida y de la tonificación del tren inferior ha hecho que mucha gente ajena a los gimnasios no se pierda ni una sola clase. Como todas las actividades deportivas, tiene sus pros y sus contras, y sigue creciendo en adeptos de forma rápida y constante.
El spinning es una actividad colectiva y dirigida por un monitor que se realiza sobre bicicletas estáticas especialmente diseñadas para este propósito siguiendo el ritmo de la música. En esta clase se puede trabajar, según el tipo de sesión que se realice, tanto la resistencia cardiovascular como el trabajo interválico o un entrenamiento de velocidad.
¿Por qué gusta tanto el spinning? Seguramente porque es una clase en grupo que se hace muy amena, en la que se suda mucho y la sensación de trabajo es muy alta. Además es totalmente personalizable, porque cada uno regula su resistencia, y en el caso de que te equivoques no es tan evidente como en otras clases como el aerobic o el step.
¿Por qué es importante la rueda de inercia? Porque acumula la energía cinética del pedaleo y hace que realicemos un movimiento más natural. De este modo, cuando nos ponemos de pie encima de la bici no se nos queda clavada la rodilla al realizar el empuje.
Durante la clase podemos modular la resistencia del pedaleo en nuestra bicicleta para realizar un ejercicio más o menos exigente. La resistencia en un principio se regulaba con un sistema de zapata, aunque últimamente ha evolucionado mucho y la mayoría de los modelos actuales cuentas con resistencia magnética.
Las clases de spinning pueden enfocarse a distintos objetivos, y es aquí donde juega un papel crucial el instructor: es necesario que el monitor prepare la clase adecuadamente antes de realizarla, y adecúe tanto la música como la cadencia del pedaleo al objetivo que se quiere conseguir. He visto muchos instructores que se limitan a poner canción tras canción de un disco que sacan de la mochila, y eso NO es spinning.
Los objetivos de la clase de spinning deberían variar en función de los microciclos, mesociclos y macrociclos de entrenamiento. Esto quiere decir que se debería hacer una planificación anual de las clases para poder trabajar todas las capacidades físicas básicas, pero asumimos que es difícil de llevar a cabo en una clase colectiva de un gimnasio.
Si es la primera sesión a la que entramos, debemos tener claro que es muy probable que no podamos seguir el ritmo de la clase. Recuerdo mi primera clase: después de tardar meses en decidirme a entrar fue un fracaso absoluto, a mitad de la sesión no podía ni moverme. Esto no debe desanimarnos, ya que mejoraremos bastante rápido.
Es muy importante que, antes de nada, nos coloquemos correctamente en la bicicleta para maximizar nuestro esfuerzo y evitar lesiones: regular correctamente la altura del sillín y del manillar y la distancia entre ellos es de suma importancia para nuestro rendimiento, y es algo que el instructor debe avisar siempre antes de empezar una clase.
Pero, como siempre, el spinning tiene sus pros y sus contras, y vamos a pasar a analizarlos. Antes de nada, deciros que esta vez os hablo de mi experiencia desde los dos lados: he sido durante mucho tiempo practicante de spinning, y también soy instructora titulada. Tened en cuenta, como han dicho en comentarios en otros posts, que la experiencia llevando una clase es muy diferente a la que se tiene cuando se va como alumno: aquí intentaremos ver las dos partes.
Personalmente, me encanta el spinning: es una clase divertida, amena, y en la que se trabaja bien. Tened en cuenta que es necesario complementarla con un trabajo de sala, haciendo hincapié en el tren superior, o con otras actividades colectivas como Body Pump o Body Combat donde trabajemos todo el cuerpo.
Y vosotros, ¿qué opináis del spinnning?
En Vitónica | Puntos clave a considerar cuando hacemos spinning