
La densidad nutritiva de un alimento hace referencia a la concentración de nutrientes, independientemente de las calorías que el alimento ofrece, y si bien podemos incrementar la densidad nutritiva añadiendo ingredientes a nuestros platos también podemos aumentar la densidad nutritiva de las preparaciones cuidando los métodos de cocción.
Es decir, si escogemos los métodos de cocción adecuados para cada alimento, podemos reducir la pérdida de nutrientes y así, lograr preparaciones de mayor densidad nutritiva. Por ejemplo: las verduras y frutas, si bien debemos comerlas crudas, también podemos cocinarlas al vapor o al microondas, opciones que no producen una gran pérdida de vitaminas y minerales.








