Algunos consejos para conservar las vitaminas de los alimentos

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Las vitaminas son unos nutrientes esenciales para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo. Las podemos obtener a través de infinidad de alimentos, pero tenemos que tener especial cuidado pues su vida es efímera y cuesta mucho conservarlas intactas y útiles para nuestro organismo. Es por esto por lo que debemos seguir algunas pautas para ingerirlas en su estado puro.

Desde pequeños siempre nos han dicho que el zumo recién exprimido nos lo tomásemos al momento porque se iban las vitaminas, y en realidad no era del todo mentira, pues muchas, en concreto la vitamina C se oxidan al entrar en contacto con el oxígeno. Pero esta no es la única manera de acabar con las vitaminas.

Hay tres variables principales que debemos considerar a la hora de preservar y proteger las vitaminas de los alimentos, son la temperatura, la luz y la oxidación. Cada grupo vitamínico es sensible a una o varias de estas variables, por lo que si las controlamos y evitamos la destrucción de las vitaminas estaremos aumentando la calidad de los alimentos que ingerimos diariamente.

La vitamina C es una de las más sensibles a las tres variables. Un ejemplo es una legumbre verde que contiene este nutriente en grandes cantidades, si la conservamos a temperatura ambiente pierde casi un 35% de la vitamina C mientras que en frío puede solamente perder hasta un 10%. Lo mismo sucede con el ácido fólico, la vitamina B6 y la B12, que son altamente sensibles a las tres variables.

En cambio las vitaminas B1, B3 y Biotina son poco sensibles a la luz y a la oxidación. Aunque es raro el alimento que solamente contiene un grupo vitamínico. Es por esto que para obtener más vitaminas con los alimentos debemos evitar aquellos que corran riesgo de haber estado mucho tiempo en contacto con la luz, al aire y que hayan cambiado de temperatura en su conservación.

A la hora de elegir zumo es aconsejable consumir aquellos a los que no les llega la luz pues contendrán más vitaminas. Lo mismo sucede con los refrigerados que siempre contendrán mayores cantidades. Además, deben consumirse rápidamente pues no es demasiado bueno que estén en contacto con el aire.

Otra forma de aumentar la ingesta de vitaminas es comer las frutas y verduras con piel, siempre que nos sea posible. Las mayores concentraciones vitamínicas se localizan en la piel. Por ejemplo, la piel de la pera tiene altas dosis de vitamina B2, B3 y ácido fólico. A la hora de la cocción también se eliminan muchas vitaminas por el aumento de la temperatura y el contacto con el agua que produce una oxidación acelerada.

La mejor manera de consumir los alimentos ricos en vitaminas es de forma cruda, que es cuando contienen más dosis de este nutriente o cocinados al vapor, ya que la oxidación es menor, pero aún así la temperatura es elevada y muchas vitaminas se destruyen.

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