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Omnívoros, vegetarianos y veganos: por qué su impacto sobre el medioambiente depende (sobre todo) de las decisiones cotidianas
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Omnívoros, vegetarianos y veganos: por qué su impacto sobre el medioambiente depende (sobre todo) de las decisiones cotidianas

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Hace ya algunos años que a la hora de elegir lo que comemos sabemos que nuestra elección no solo tendrá repercusión sobre nuestra forma física y nuestra salud, sino también sobre nuestro planeta. La producción de alimentos es uno de los principales sectores económicos en lo que a impacto medioambiental se refiere.

En concreto, la FAO calcula que la ganadería es responsable del 14,5% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero provocadas por el hombre, además de una actividad que consume enormes cantidades de recursos, especialmente suelo, agua y energía. Solo hay que tener en mente que además de cultivar alimentos para todos los seres humanos, hay que cultivar suficiente para alimentar también a todo el ganado del mundo.

Por eso cada vez hay más gente que decide reducir o eliminar el consumo de carne en su dieta con la preocupación medioambiental como principal motivación. Estas decisiones son secundadas por muchos expertos y científicos.

"La mejor forma de salvar al planeta"

Evitar la carne y los lácteos es la mejor forma que tenemos de salvar al planeta. Esa era la conclusión de un estudio publicado en la revista Science en mayo de este año. El estudio aseguraba que sin los consumos mundiales de carne y lácteos, el uso a nivel global de terreno para la producción de alimentos podría reducirse hasta un 75%, un área equivalente a la suma de Estados Unidos, la Unión Europea, China y Australia, y aun así generar suficientes nutrientes para alimentar a toda la población mundial.

Por eso optar por el vegetarianismo o por el veganismo es una forma de cuidar la salud del planeta. Y entre esas opciones, las dos parecen ser igual de válidas. Otro reciente estudio comparó el impacto medioambiental de la alimentación de 153 personas, 51 veganos, 51 vegetarianos y 51 omnívoros, todos seguidores de la dieta mediterránea en sus distintas versiones.

Los resultados mostraron que, en general, los omnívoros generan una mayor huella de carbono, de agua y ecológica, mientras que en general no había diferencia entre vegetarianos y veganos, que además seguían un patrón de alimentación que se adhiere más al concepto de la dieta mediterránea (verduras, frutas, frutos secos, grasas vegetales...).

Ser vegetariano (o vegano) no lo es todo

Pero esos resultados también demostraron que, a nivel individual, se observaba una gran variabilidad: algunos veganos y vegetarianos tienen impactos medioambientales mayores que algunos omnívoros. Eso querría decir que, además del impacto medioambiental de una dieta basada en plantas frente a otra que incorpora productos cárnicos, hay que tener en cuenta algunas variables personales.

Entre esas variables hay cosas que tienen que ver con la fisiología, como la edad y el sexo, la actividad física, el gasto energético o la preferencia por dietas con más aporte de grasas, aunque sean grasas vegetales. Pero hay otras cosas que se corresponden con las preferencias y elecciones a la hora de elegir lo que comemos: la procedencia de los alimentos y si son de origen local o de temporada, el nivel de procesamiento previo y el impacto de esos procesos,...

Estos factores tienen un gran impacto en la huella medioambiental de cualquier patrón de alimentación, y pueden provocar que una dieta basada en plantas, en principio con menor impacto termine teniendo uno mucho mayor, por encima incluso de algunos patrones de alimentación omnívoros.

Por eso es importante, si queremos tener en cuenta el medio ambiente a la hora de elegir lo que comemos, prestar atención a las decisiones que tomamos cada día al hacer la compra, y no solo optar por una dieta vegana o vegetariana. Aunque dejar la carne y los lácteos pueda ser un gran paso en el esfuerzo por salvar nuestro planeta, no es lo único que podemos hacer, y el impacto será mayor si tenemos cuenta la procedencia y el procesado de los alimentos que adquirimos.

Imágenes | Unsplash

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