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Subidas y bajadas drásticas de peso: estas son las consecuencias en tu organismo (y cómo evitarlas)
Dietas

Subidas y bajadas drásticas de peso: estas son las consecuencias en tu organismo (y cómo evitarlas)

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La cultura de las dietas está entre nosotros, forma parte de nuestra vida y vivimos con ella lo mejor que podemos. Cada nueva temporada (antes de verano, en septiembre y después de navidades) nos bombardean con diferentes dietas milagro o suplementos y otras herramientas para bajar de peso de manera "milagrosa"

El foco de estas dietas es el peso y no la salud, por lo que lo único realmente importante es perder peso rápido independientemente de cómo lo hagamos o de que después lo recuperemos. Y es que, efectivamente, con la gran mayoría de dietas milagro, uno de los efectos es que acabamos recuperando tanto o más peso como el que hemos perdido. 

Algunas personas se pasan la vida a dieta, subiendo y bajando de peso constantemente. Por desgracia, y aunque no siempre nos lo advierten, estas subidas y bajadas de peso no son inocuas y pueden afectar a nuestro organismo. 

Qué ocurre en nuestro organismo con las fluctuaciones drásticas de peso

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Deshidratación

Uno de los problemas de las dietas yo-yo y dietas milagro es que una de las primeras cosas que perdemos es agua e hidratación. De esta manera, obtenemos la sensación de perder peso de manera rápida y casi sin esfuerzo. 

En realidad, el nivel de hidratación se recupera cuando volvemos a una alimentación normal. Sin embargo, cuando perdemos y ganamos peso de manera muy drástica y nos vemos involucrados de manera habitual en dietas de este tipo, las consecuencias de la deshidratación puede afectar a nuestro sistema renal

Alteraciones en el hipotálamo

El hipotálamo está muy relacionado con nuestra sensación de apetito o de saciedad. Al realizar dietas muy restrictivas, empiezan a darse ciertas alteraciones en nuestro hipotálamo y en la sensibilidad que tenemos a la leptina

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Esto puede provocar que nuestro cuerpo tenga más dificultades para percibir la sensación de saciedad. Por ello, el hipotálamo cambia su punto de ajuste, ya que entiende que necesitamos más grasa de la que tenemos ahora. Cuanto más involucrados en pérdidas y ganancias de peso constantes y drásticas, más se alterará

Mayor riesgo de sarcopenia

Una investigación muy reciente ha encontrado otro de los riesgos existentes cuando perdemos y ganamos peso de manera drástica y habitual. Según este estudio, las personas que siguen dietas yo-yo en mayor medida, tienen más riesgo de acabar padeciendo sarcopenia

Esto se debería a que cuando bajamos de peso, perdemos grasa y músculo. Sin embargo, al recuperarlo únicamente recuperamos grasa. Al estar involucrados en serias fluctuaciones de peso, seguiremos perdiendo músculo, pero no lo recuperaremos. 

Mayor riesgo de enfermedades cardíacas

Anteriormente, diferentes investigaciones habían encontrado ya cierta relación entre las fluctuaciones habituales de peso y un mayor riesgo cardiaco. Entre otras cosas, estas investigaciones consideraban que podía deberse a los cambios metabólicos que estas dietas provocan y a las alteraciones en el volumen sanguíneo. 

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Qué podemos hacer para evitarlo 

La única solución realmente efectiva que tenemos para evitar los riesgos de las fluctuaciones de peso es evitar este tipo de dietas que nos llevan a cambiar de peso constantemente y no mantenernos estables en un peso saludable. 

Las dietas milagro y que prometen hacernos perder peso rápido no son una solución ni para estar más sanos, ni para adquirir un peso adecuado y saludable. 

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Por ello, y aunque parezca irreconciliable, la mejor dieta que podemos hacer es no hacer dieta. Esto no quiere decir que podamos seguir comiendo como hasta ahora, sino que necesitaremos hacer un cambio de hábitos a largo plazo. A diferencia de las dietas, nuestro cambio de hábitos no tiene fecha límite, sino que será para toda la vida. 

Cambiar el consumo de ultraprocesados, azúcares añadidos y grasas trans, por un mayor consumo de verduras, vegetales, frutas y alimentos frescos será un buen primer paso. También cambiar hábitos nocivos como el consumo de tabaco o alcohol puede ayudarnos. Y, por supuesto, dejar de lado la vida sedentaria y comenzar a realizar algo más de actividad física. 

De esta manera no solo evitaremos las fluctuaciones de peso y sus consecuencias para nuestro organismo, sino que cuidaremos de nuestra salud de manera más efectiva

Imágenes   | Unsplash, Pexels, Pixabay

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