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La importancia de la carga en las fracturas.

La importancia de la carga en las fracturas.
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Recuerdo que en una película de ciencia ficción decían que los habitantes de Marte tenían un esqueleto diez veces más denso y resistente que los terrícolas, debido a que la masa de Marte era 10 veces mayor y su gravedad, por lo tanto también. El número era incorrecto (ya que los "marcianos" tienen una gravedad con una fuerza de un tercio en relación a los "terrícolas"), pero el razonamiento era interesante: existe una relación entre la densidad ósea y la fuerza de la gravedad.

El hueso es un elemento vivo que crece y se descompone al mismo rítmo y de una forma equilibrada. Este equilibrio sólo se altera durante la niñez (en la que se crea más hueso que se destruye), la vejez (en la que ocurre lo contrario, se destruye más hueso) o la enfermedad (como la osteoporosis, en la que se pierde densidad ósea de forma patológica). ¿Y cuando existe una fractura?.

La gente con pocos conocimientos de anatomía tiende a pensar que los huesos son elementos de sostén con muy poca actividad biológica. Todos los huesos tienen un sistema de vascularización propio que les suministra los nutrientes y evacúa los desechos para lograr el equilibrio que necesitan. El control de este equilibrio vendrá en función de la presión que reciba el hueso: a más presión, mayor densidad. Por ejemplo, los astronautas suelen sufrir una pérdida de densidad ósea al someterse a gravedad cero.

Una fractura frecuente, surgida de un tipo de caídas como la de la imágen, es la rotura del escafoides. Este huesecito de la mano (en el pie hay otro pero se rompe menos) tiene la mala costumbre de fracturarse afectando a la vascularización, con riesgo de pseudoartrosis (no se suelda la fractura) o necrosis (el hueso se daña, muriendo una gran parte de las células que lo componen).

Hay un factor que podemos utilizar en nuestro beneficio en caso de fractura: la carga. Cuando pasa el periodo agudo y tenemos el miembro fracturado inmovilizado, podemos realizar cargas que impliquen una presión sobre el hueso sin que impliquen un movimiento que perjudique la estabilidad de la fractura. Debemos comentarlo con el médico que nos atienda para ajustar esa carga a los límites seguros y podemos completar nuestra actuación con una alimentación facilitadora del aprovechamiento del calcio.

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