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Las "mejores" excusas para dejar el gimnasio (y cómo desmontarlas)

Las "mejores" excusas para dejar el gimnasio (y cómo desmontarlas)
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Ya casi estamos a mitad de febrero y los ánimos de muchos empiezan a flojear si hablamos de los propósitos de año nuevo. La primera semana de enero seguro que vuestro gimnasio estaba a reventar; la segunda ya se veía a la gente caminando en vez de corriendo en las cintas. El tercer fin de semana estaban las clases a la mitad, y la última semana del mes ya podías escoger qué banco utilizar un lunes a las siete de la tarde.

Para vosotros que estáis pensando en dejar el gym, o para vuestros amigos que empiezan a desesperarse porque en un mes no se han puesto como Schwarzenegger, os enseñamos a desmontar las "mejores" excusas para dejar el gimnasio. ¡Papel y boli!.

  • Este gym está masificado, hay demasiada gente y "magobio": porque hay una sub-especie dentro de los asiduos al gimnasio que son "los magobios", seguro que conocéis a alguno. Esperad a mitad de febrero (cuando seguramente quedaremos los de siempre) o intentad acudir en otro momento que no sea hora punta (lunes, martes y miércoles de 18:00 a 21:00, por norma general). Esto también lo podéis utilizar cuando llegue el mes de mayo con la operación bikini.

  • Los monitores en sala no me explican nada: es frecuente, aunque no debería ser así, sobre todo en los meses en los que el gimnasio está más lleno. Una buena opción es un entrenador personal: puede ser una buena inversión al menos por un par de meses. Si quieres seguir entrenando por tu cuenta lo más recomendable es leer mucho y escuchar a los que saben.

  • Me aburro en las clases: ¡prueba clases nuevas! Está claro que si todos los días haces una hora de spinning (por ejemplo) y siempre con el mismo instructor, seguramente acabarás cansado tanto del spinning como del instructor. Dale una oportunidad a otras actividades o simplemente prueba con otros instructores. Un poco de aire fresco nunca viene mal.

  • No tengo tiempo: puede que te hayan surgido nuevos proyectos o responsabilidades desde el mes de enero, pero no se trata de tener tiempo sino de hacer tiempo. Levantarte una hora antes para ir a entrenar es duro, pero es cuestión de voluntad. Idem si hablamos de que llegamos a casa muy cansados de trabajar o estudiar: llévate la bolsa y ve directamente al gimnasio, evita pasar por casa y anularás la tentación del sofá.

  • No veo resultados: el primer punto a aclarar es que en un mes no puedes ver resultados asombrosos, ¡solo ha pasado un mes! Esto es una carrera de fondo, no un sprint: anímate y sé constante porque merece la pena. El segundo punto es que no se trata solo del deporte que haces, sino que hay otros factores que influyen: ¿llevas una alimentación adecuada? ¿descansas el tiempo necesario? ¿entrenas con intensidad? Valora cada uno de estos puntos porque todos son importantes.

¿Qué excusas os han puesto a vosotros para dejar de acudir al gimnasio?

Imagen | Thinkstock En Vitónica | Excusas (malas) para no hacer deporte en vacaciones y cómo desmontarlas

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