Ponemos a prueba las nuevas Therabody Recovery Air 3 con sistema de compresión neumática para la recuperación muscular
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Ponemos a prueba las nuevas Therabody Recovery Air 3 con sistema de compresión neumática para la recuperación muscular

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Las nuevas Therabody Recovery Air 3 son unas botas de compresión secuencial que buscan mejorar o dinamizar el riego sanguíneo desde las extremidades inferiores. Para ello se basan en un diseño por cámaras independientes que se van llenando de aire de manera secuencial, en este caso empezando por los pies y acabando por los muslos.

Hemos tenido la oportunidad de probar estas nuevas botas de Therabody durante un par de semanas, así que hoy os vamos a contar qué tal nos ha ido con ellas.

¿Qué es un dispositivo de compresión secuencial?

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Un dispositivo de compresión secuencial no es más que un aparato que proporciona diferentes grados de compresión en nuestras extremidades de manera neumática y progresiva.

Un tensiómetro de brazo sería un dispositivo de compresión secuencial que todos hemos usado alguna vez. No obstante, el tensiómetro se utiliza para medir la presión arterial y los dispositivos de compresión secuencial pueden tener más aplicaciones aparte de esta. Una de ellas es la mejora del flujo sanguíneo.

Para esta última aplicación tenemos las botas de compresión como las Therabody Recovery Air 3 que aplican esta mecánica gracias a la distribución de varias cámaras independientes que se van inflando de aire una detrás de otra.

Probando las Therabody Recovery Air 3

Ra Jetboot Pdp Lifestyle Desk

¿Qué hacen?

Estas botas de compresión buscan un aumento en el flujo sanguíneo en el tren inferior mediante la compresión neumática de varias cámaras (cuatro) de aire que se van inflando desde los pies hacia el corazón.

El aumento temporal del flujo sanguíneo en esta zona puede contribuir a la recuperación muscular, sobre todo en aquellas personas que hacen un uso intensivo de los músculos de su tren inferior como jugadores de deportes de equipo, corredores o ciclistas.

¿Cómo funcionan y qué funciones tienen?

Cada ciclo de masaje mecánico dura 60 segundos, salvo que lo programes de forma diferente. Una vez completado este primer minuto las botas se desinflan completamente y el ciclo se reinicia de nuevo desde los pies. No lo vamos a negar, es agradable y puedes controlar el grado de compresión y ajustarlo a tu gusto. Si sientes pesadez en las piernas, la sensación es de alivio.

Aunque lo habitual sea realizar ciclos de 60 segundos, las Recovery Air 3 ofrecen variables adicionales que puedes modificar a tu gusto. Por ejemplo, una de las cosas que me dejó con ganas de más al principio fue que cuando las botas se inflan al máximo justo al final del ciclo de 60 segundos, la compresión apenas dura unos instantes antes de resetearse y volver a empezar. Pues bien, mediante el controlador puedes modificar este aspecto para que exista un pequeño intervalo en el que la máxima compresión se retenga de 1 a 10 segundos.

Esto también puede funcionar al revés, es decir, también puedes configurar el dispositivo para que no se desinfle de golpe sino que lo haga de manera progresiva. Esta función, honestamente, no la usé demasiado puesto que gran parte de las buenas sensaciones que produce el dispositivo residen en el fuerte contraste que existe a la hora de sentir la compresión y la descompresión. Pero cada persona lo disfrutará como desee y está bien que exista la opción.

Por último, existe una sencilla app móvil que se sincroniza con las botas y que permite disfrutar de diferentes programas preconfigurados con diversos valores de presión (desde 20 a 70 mmHg), duración (desde 15 minutos o desde 30 minutos) y retención de la presión.

¿Qué dimensiones ocupan?

No son pesadas, pero son largas y aparatosas puesto que van con cables a través de los cuales circula el aire desde la bomba así que vas a tener que tener en cuenta donde vas a tumbarte para colocártelas puesto que pueden medir desde 70 a 105 centímetros en función de la talla.

Respecto a esto hay tres tallas en función de nuestra altura que abarcan desde 152 a 198 centímetros, es decir, que cualquiera puede disfrutarlas sin tener miedo a la talla. Yo mido 173 centímetros, probé las de talla mediana y aún me sobraba un trozo de bota, pero no es malo ya que hay margen para ajustarlas.

¿Cuánto dura la batería?

Yo usé las botas unos 40 minutos diarios durante tres días y para el cuarto ya cargué la batería puesto que ya aparecía la señal de batería baja. Teniendo en cuenta que es un aparato que no usas constantemente y que puedes dejar cargando mientras estás fuera de casa, no está mal, pero me esperaba más. La carga de la batería es sencilla: enchufe a la corriente de toda la vida.

¿He notado diferencias en mi recuperación al usarlas?

Yo particularmente no, pero es algo muy subjetivo y complicado de medir sin valores de referencia a los que agarrarse. No obstante, hago entrenamiento de fuerza, powerlifting en particular y no creo que sea el mejor tipo de entrenamiento para disfrutar de este tipo de dispositivos. Si practicara running, por ejemplo, otro gallo cantaría.

¿Tienen que lavarse?

En principio no son algo que vaya a ensuciarse demasiado y el tejido repele bastante bien el sudor ya que tiene cierta hidrofobia. Si te planteas hacerlo, paño húmedo y poco más.

¿Qué nos dice la evidencia científica al respecto de este tipo de dispositivos?

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Para ser honestos no podemos acabar este artículo sin hacer una mención a la literatura científica que existe al respecto sobre este tipo de dispositivos.

De manera anecdótica hay que señalar que este tipo de aparatos se usan o han tratado de usarse con objetivos médicos en pacientes hospitalizados con riesgo de trombosis venosa. En un contexto como este la literatura a día de hoy no puede aportar conclusiones demasiado fiables sobre si los dispositivos de compresión secuencial previenen los episodios de trombosis o los reducen. Los estudios disponibles o son demasiado pequeños a nivel estadístico o es complicado aplicar este tipo de aparatos en pacientes que tengan riesgo de trombosis fruto de un politraumatismo, por ejemplo.

Sea como fuere, en pacientes sanos sí que estos dispositivos parecen mejorar la inflamación muscular, el rango de movimiento y la percepción del dolor días después de haberse expuesto a cierto grado de daño muscular (un entrenamiento, por ejemplo).

En este sentido, los beneficios son similares a los que ofrecen las medias de compresión, aunque salvando las distancias.

Por último, recuerda que la auténtica recuperación muscular está en la alimentación y el descanso e incluso en una correcta gestión de la carga de entrenamiento. Las botas de compresión ayudan, pero no pueden arreglar un desastre nutricional o una falta de sueño continua.

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Imágenes | Therabody, iStock

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