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Hernia discal: No tiene que limitarte, ni ser culpable de tu dolor.

Hernia discal: No tiene que limitarte, ni ser culpable de tu dolor.
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En el título he tratado de resumir la idea principal. La hernia discal, de la que ya hemos hablado en vitónica, es una patología relativamente frecuente, tanto en población general como en deportistas. Sin embargo, de lo que vengo a hablar no es de la lesión, sino de que la hernia de disco no tiene por qué limitar ni generar dolor. Me explico.

Antes de entrar en materia, recordemos que la hernia de disco es una lesión a nivel de la columna vertebral, que tiene varios tipos y clasificaciones (protrusión, hernia con menor o mayor desplazamiento de sustancia del tejido...) y que se suele relacionar directamente con dolor lumbar, limitación o incapacidad para hacer esfuerzos, etc. Bueno, quiero aportar unas fuentes de información para quitarnos un poco de este miedo a las hernias discales, y saber que no siempre tienen que ser las culpables del dolor ni provocar que tengas que parar de hacer ejercicio.

Hernia discal: ese oportuno culpable.

Voy a hacer referencia a un par de entradas de blogs de fisioterapia, los cuales, a su vez, hacen referencia a estudios y experiencias clínicas que van en contra de echar siempre la culpa a protrusiones o hernias de disco cuando hay dolor lumbar.

En este primer post, de Javier Santacruz, nos cita un par de estudios muy interesantes, de los que destacamos la parte más interesante para el tema que tratamos: Se realizaron pruebas de imagen (Resonancia Nuclear Magnética) a una población asintomática (es decir, que no referían ningún dolor de espalda) de diversas edades. Lo curioso es que muy pocos de estos sujetos tenian la columna "sin problemas". Bastantes sujetos tenían problemas a nivel de disco (ahí tenéis la información), ya fueran protrusiones o hernias discales.

¿Qué quiere decir esto? Pues que sujetos sin dolor presentaban lesiones a nivel de disco que aparecían en la prueba de imagen. En este caso, no sirve el refrán de "una imagen vale más que mil palabras", pues lo que vale realmente es que estos sujetos, a pesar de esas lesiones discales, son sujetos sanos, asintomáticos, que seguramente llevarían una vida normal sin ser conscientes de estas patologías que, seguramente, tampoco le supondrían ninguna limitación.

¿Qué pasa? Pues que muchas veces acudimos a consulta por un dolor lumbar, o de espalda, nos hacen una prueba de imagen y ¡bingo! hay una hernia o protrusión, y ya está, ya tenemos culpable... El caso es que muchos dolores de espalda tienen un origen mucho más complejo, mezclando multitud de factores físicos y también inlcuso emocionales, pero es más sencillo, más oportuno, que haya un único culpable, al que se puede poner rostro y perseguir, operar, prohibir hacer esfuerzos, etc.

discos intervertebrales

Precaución, pero no miedo en las protrusiones o hernias de disco.

En esta otra entrada en el blog de fisioterapia de Samuel Gil encontramos información muy valiosa sobre el mismo tema: ideas de que el disco falla, nuestra columna está estropeada, y tenemos que tener limitaciones y miedos para movernos o hacer esfuerzos, no vayamos a estropear más la columna, es culpable de que se hagan conductas que no mejoren la situación.

Tenemos el caso de deportistas que compiten y a pesar de tener lesiones, como hernias de disco y otros problemas. También el caso, como dice el estudio, de personas que hacen vida normal, con sus esfuerzos habituales, y sin limitaciones, pero en pruebas de imagen aparece que tienen alteraciones a nivel de la columna vertebral. Es decir, el daño en la estructura no tiene por qué corresponderse con limitaciones o problemas en las actividades diarias, o de ejercicio físico.

Es más, para este tipo de problemas, está demostrado que el ejercicio físico actúa como prevención y como tratamiento de este tipo de lesiones. Eso sí, adaptado a las necesidades, capacidades y características de la lesión, pero siempre es más beneficioso hacer una vida activa, con ejercicio, que quedarse en el sofá por miedo a que un esfuerzo haciendo ejercicio provoce un daño mayor en la columna (si se hace de forma adecuada, no tiene que haber ningún riesgo).

Ahora os toca a vosotros: ¿Habéis tenido dolores de espalda? ¿Se encontró como "culpable" a problemas en la columna? ¿Qué opináis al respecto?

Imagen | Thinkstock 1 y 2

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