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Reír, llorar, gritar... formas diferentes de trabajar los abdominales

Reír, llorar, gritar... formas diferentes de trabajar los abdominales
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Reír, llorar, gritar, toser... son acciones cotidianas que la mayoría de nosotros suele llevar a cabo todos los días. A simple vista son actos sencillos en los que no reparamos lo más mínimo, pero detrás de los cuales hay muchas más cosas que una simple acción. Cualquiera de estos actos puede servirnos para potenciar el trabajo abdominal constantemente, y es que cada uno de ellos significa en sí mismo un ejercicio abdominal.

Siempre solemos presentar los diferentes ejercicios que tenemos a nuestra disposición a la hora de entrenar la pared abdominal. Por lo general suelen ser rutinas que a muchas personas no les acaban de gustar o no les resulta nada cómodo. Para ello vamos a descubrir que no solamente podemos entrenar los abdominales mediante la realización de ejercicios, sino que también podemos lograrlo con acciones cotidianas en las que apenas reparamos.

Siempre hemos dicho que la risa es una de las mejores terapias que existe, y es que la risa nos hace aliviar tensiones y mantenernos alegres y contentos, evitando las malas vibraciones. Pero no solamente la risa significa algo psicológico, sino que también representa algo físico, y es que la risa desencadena en el organismo un proceso por el cual se activan y se contraen infinidad de músculos que van desde la cara a la base pélvica de nuestro cuerpo, pasando por la parte abdominal, que es donde se concentra.

Cuando nos reímos contraemos todos los músculos abdominales, el perímetro de la cintura al completo se encoge y para ello es necesaria una contracción que en la mayoría de los casos es involuntaria, y con la que se trabaja la zona abdominal, ya que contraemos los músculos de esta parte del cuerpo. Pero podemos hacer que este movimiento pase de ser involuntario y automático a ser algo que controlemos y mantengamos para potenciar el efecto que vamos a tener en los abdominales.

Para conseguirlo simplemente debemos tener presente cuando nos reímos que el abdomen se va a contraer, y a la vez que el cuerpo lo hace por sí solo, potenciarlo nosotros con un gesto voluntario de contracción que nos ayudará a mantener la tensión en la zona e incidir más sobre las fibras que conforman el abdomen. De esta manera lograremos un potente trabajo abdominal que potenciará aún más lo que ya de por sí hacemos de forma automática.

Esta acción no solamente se produce cuando nos reímos, sino que a lo largo de la jornada muchos actos son los que hacen que el abdomen se contraiga. Entre los más destacados debemos resaltar la risa, por supuesto, el llanto, los estornudos, gritar... Todas ellas son acciones que hacemos de forma automática, y que a partir de ahora debemos pensar y tener presentes para incidir mucho más sobre la parte abdominal y lograr un mayor desarrollo de la misma.

Imagen | emospada

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