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Reverencia espartana para trabajar las piernas

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Si nos preguntan qué tipo de ejercicio realizaremos para trabajar los músculos de las piernas casi todos solemos responder que las sentadillas. Es cierto que la sentadilla es un ejercicio adecuado para entrenar esta parte del cuerpo, pero como en todos los grupos musculares es necesario que variemos las rutinas para evitar que los músculos se queden estancados. Por este motivo queremos recomendar un ejercicio que se conoce como la reverencia espartana.

La reverencia espartana se llama así porque recuerda al saludo que hacían los soldados espartanos. Visto de este modo es un ejercicio con historia, pero es muy efectivo a la hora de trabajar las piernas en profundidad. Para su realización es necesario que tengamos una mínima base y control sobre nuestro cuerpo, pues a lo largo de todo el ejercicio debemos mantener el equilibrio y guardar la postura para trabajar las partes afectadas de la manera adecuada.

Para la realización de este ejercicio no necesitaremos más instrumento que nuestro propio cuerpo, que será el que nos servirá mediante una colocación determinada para ejecutar correctamente el ejercicio. Con la reverencia espartana lo que vamos a trabajar son las piernas en exclusiva, concretamente los cuádriceps femoral y los glúteos mayores. Aunque es cierto que de manera secundaria trabajaremos el resto de músculos de la pierna, ya que se trata de un ejercicio completo que nos dará muy buenos resultados.

Para comenzar nos colocaremos de pie mirando al frente con las piernas ligeramente separadas. En esta postura lo que haremos será mantener una pierna pegada al suelo en todo momento, que será sobre la que descargaremos toda la tensión del ejercicio. La otra pierna la elevaremos un poco manteniéndola flexionada por la rodilla hacia atrás. Para mantener el equilibrio con esta postura lo que haremos será elevar el brazo del lado de la pierna que tenemos levantada del suelo. El otro brazo debe permanecer relajado en el lateral del tronco.

Partiendo de esta postura lo que haremos será realizar una ligera reverencia de la siguiente manera. Flexionaremos ligeramente la pierna que tenemos pegada al suelo, de modo que nos permita agachar hacia delante el resto del cuerpo intentando tocar el suelo con el brazo que tenemos levantado en alto. Mientras realizamos este recorrido la pierna que tenemos elevada debe desplazarse hacia atrás mientras nuestra cabeza y la parte superior del tronco se echará hacia delante y se inclinará como si de una genuflexión se tratara.

Este mismo ejercicio lo debemos realizar con ambas piernas para conseguir incidir de la misma manera en cada parte del cuerpo y conseguir de este modo un desarrollo igualitario en cada parte. Es importante que mantengamos el equilibrio a lo largo de todo el ejercicio además de mantener una respiración constante en la que inspiraremos aire cuando estemos inclinados hacia abajo y lo expiraremos al permanecer levantados hacia arriba.

Video | Youtuve / P4Pespanol

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