
En anteriores ocasiones hemos visto diferentes tipos de personas catalogados por la dieta que siguen. En este caso vamos a ahondar más en este mundo de los hábitos alimenticios y vamos a ver una nueva catalogación para un tipo determinado de personas, se trata de los flexitarianos. La verdad que el nombre puede parecer un poco complicado, pero existen motivos para llamarles de este modo, ya que son vegetarianos flexibles.
Cuando nos referimos a flexibles queremos decir que básicamente su dieta es vegetariana, pero existen algunas matizaciones, ya que muy de vez en cuando incorporan a su alimentación diaria otro tipos de alimentos que no provienen del reino vegetal como son el pescado y pequeñas dosis de carne. Para muchos esta forma de alimentarse rompe todos los principios de cualquier dieta vegetariana y no llega a ser una dieta convencional, por ello en Vitónica queremos detenernos en esta nueva corriente.
Para esta corriente alimenticia los productos procedentes de seres vivos pasan a un segundo plano, ya que lo que predomina en la dieta son los alimentos de origen vegetal. Además, las carnes de las que echan mano son habitualmente de aves, es decir, carnes suaves y ligeras que aportan buenas dosis de proteínas. La manera de consumirlas siempre es como complemento a un plato en el que las verduras son las protagonistas. Por ejemplo, pueden aparecer en un plato de spaghetti con verduras y algo de carne de pollo, pero siempre en muy pequeñas dosis, las suficientes para aportarnos las proteínas necesarias.
A pesar de todo, los platos en los que se incluye algo de carne solamente se consumirían en pequeñas ocasiones a lo largo de la semana, es decir, una o dos veces a lo sumo. La dieta diaria estaría rozando más la lácteo-ovo-vegetariana en la que los lácteos y sus derivados, al igual que los huevos y los vegetales serán los protagonistas de todos los platos que este tipo de personas se van a llevar a la boca. Esta sería una manera habitual de consumir proteínas animales sin caer en el consumo excesivo de carne.
Es cierto que para esta corriente alimenticia no existen prohibiciones, sino que cada persona es libre de elegir el tipo de dieta que quiere seguir según sus convicciones y forma de vida, ya que no todos tenemos las mismas necesidades en lo que se refiere a nutrición. A pesar de todo, este movimiento va más allá de una forma de alimentarse, sino que es una manera de mantener un desarrollo sostenible, ya que lo que defienden los flexitarianos es que cuesta mucho menos al medio ambiente producir un vegetal que producir un ejemplar de pescado o de carne. Por ello intentan optimizar al máximo los recursos de los que disponemos. Más que una forma de alimentación sin más, los flexitarianos lo que promueven es un estilo de vida y una filosofía al uso.
Imagen | Sean Ohlenkamp



Comentarios
Parece una alimentación bastante buena. Además veo bien que no se prohiba nada, no me gusta cuando algunos se escandalizan por comer cierto tipo de alimentos sólo porque tiene muchas calorías/grasas/etc. Todo en su justa medida.
Lo que más me atrae es la visión colectiva de nutrición que plantean, de desarrollo sostenible. Nunca lo había pensado, ¡pero parece que tienen razón! La verdad es que se suele comer demasiada carne, cuando sólo necesitamos una pequeña cantidad para satisfacer nuestras necesidades nutricionales.
Me he sentido bastante identificada leyendo esta entrada. Mi dieta es más o menos parecida. Pero yo no lo hago por seguir una filosofía de vida, ni nada por el estilo. Simplemente porque me gustan más esos tipos de alimentos.
Por cierto, ahora se le pone nombre a todo, ¿no?. Es interesante saberlo :D
ya ves...eres flexitariana y ni lo sabías...
¡Que gracia! a mi me pasa exactamente lo mismo, pero nada de desarrollo sostenible ni otras razones que no sean porque me gusta más la carne de ave y el pescado que otros tipos de carnes más grasas pero me gusta más comer vegetales.Por cierto,el nombre me parece horrible, me suena a aparato para hacer abdominales de los que venden en teletienda.
Con ver una pirámide alimenticia estándar nos damos cuenta de que las carnes, sobre todo las rojas, aparecen como un alimento puntual y no fundamental.
Cualquiera que tenga familia con años y que haya vivido la posguerra española verá que este es el tipo de dieta que seguían los más afortunados que comían todos los días...
La carne y el pescado (al menos éste último en zonas de interior) era algo excepcional, caro, prohibitivo y reservado a los ricos y a ocasiones especiales: bodas, navidad, y poco más...
Además, como ya se ha comentado en otros post de este blog, la gente vivía -en sentido literal- más estrechamente con el producto que consumía: en las casas se tenían cerdos, gallinas y otros animales, para su cría, engorde, normalmente se vendían para acceder a otros productos como las legumbres, pero alguna parte se consumía en los festejos y las matanzas.
El esfuerzo y gasto energético que conllevaba su cría y el uso esporádico que se hacía de sus proteinas y grasas contribuía a algo que es notorio: CUANDO MI PADRE ERA NIÑO EN EL PUEBLO SÓLO HABÍA 4 o 5 PERSONAS GORDAS.
Además, antiguamente la gente también comia menos carne por unos motivos religiosos. No es que el cristianismo prohiba el consumo de una carne en concreto, pero hace muuuchos años habían unos períodos, como la cuaresma o los viernes, en los que estaba vetado el consumo de alimentos de origen animal (incluso creo que también los huevos).
Aunque tienes mucha razón, creo que la obesidad no es sólo culpa de la cantidad de carne o pescado que comían. El estilo de vida era diferente, y habia mucho menos sedentarismo que ahora, sin contar con que la cantidad de calorías que consumían a lo largo del día era mucho menor, ya que ahora ingerimos muchíiiisimas más calorías de las que realmente necesitamos porque disponemos de muchos más alimentos que ellos.
Al parecer soy flexitariano y no lo sabía.
Para los que ser vegetariano es demasiado duro, es la mejor opción. Yo me apunto.
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