La publicidad en televisión y la obesidad infantil

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La obesidad es una enfermedad que continúa cobrando víctimas a pesar de los repetidos intentos para reducir sus cifras y prevenir su desarrollo. Y es que el ambiente perfecto se ha creado para que, desde pequeños, nos acostumbremos a ciertos hábitos que favorecen el aumento de peso y grasa corporal.

Tal es así que, la crisis económica ha incrementado notablemente el precio de los alimentos más sanos y, al mismo tiempo, obliga a los adultos a trabajar más, a tener menos tiempo y con ésto, a despegarse de la cocina del hogar. Por otro lado, es creciente la publicidad de comida rápida en televisión que fomenta el consumo de estos alimentos a un precio mucho más económico.

Entonces, todas las iniciativas chocan con el clima que se ha creado y por sobre todas las cosas, es preocupante el hallazgo de un reciente estudio de la OCU, que señala que 4 de cada 10 anuncios que se emiten en los programas de horarios infantiles son de alimentos poco saludables, para ser más claros, se trata de la promoción de alimentos con elevado contenido graso, grasas saturadas y azúcares.

Según los resultados, un niño de entre 4 y 12 años que pasa 2 horas diarias viendo tele, ve un promedio de 6 minutos y medio de anuncios publicitarios de este tipo, una media de 22 anuncios.

Por otro lado, la asociación entre publicidad y obesidad infantil ha quedado completamente confirmada en un estudio previo, que afirma que la prohibición de este tipo de anuncios reduciría el número de niños obesos en un 18%.

Con estas investigaciones a nuestro favor, podemos decir que todos los intentos para revertir la obesidad infantil pueden ser socavados por la televisión, pues no sólo fomenta el consumo de alimentos, sino que empeora la calidad de la dieta y atrapa a los niños de tal forma que reduce sus horas de actividad física.

Sin duda, esto escapa de nuestras manos y la mejor manera de que la televisión contribuya a poner fin a esta preocupante situación es eliminar todo tipo de beneficios económicos a quienes publicitan comida rápida, prohibiendo que los alimentos poco saludables se promocionen en horarios y programas infantiles y fomentando, así como también, otorgando dichos beneficios a quienes desean estimular hábitos más saludables.

De esta forma, todos tiraremos hacia un solo lado y, aunque parece difícil de lograr, esta es la demostración de que la publicidad también influye en el desarrollo de la obesidad y merece ser controlada para que la salud de los niños continúe siendo atendida.

En nuestra casa, nada mejor que alejar a los niños de la televisión y educar acerca de lo que ven, pues el ejemplo de los adultos vale mucho para ellos y es la punta del ovillo que nos lleva a un estilo de vida más saludable.

Vía | Directo al Paladar
En Vitónica | Menos horas frente a la pantalla para reducir el sobrepeso infantil
En Vitónica | Ambiente obesogénico: otra forma de entender la obesidad
En Vitónica | TV en la habitación de los adolescentes y sus influencias sobre el estilo de vida
Imagen | Flickr (jerine)

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