Todo sobre la rodilla (X): Tratamiento quirúrgico de las lesiones de ligamentos cruzados

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Por el tipo de mecanismo lesional, en la actividad deportiva son frecuentes las lesiones de ligamentos, tanto laterales como cruzados. Son muy comunes las de ligamento cruzado anterior, sufrida por practicantes de fútbol, baloncesto, esquí, artes marciales… El tratamiento quirúrgico de las lesiones de ligamentos cruzados, ya sea el anterior (LCA) o el posterior (LCP) tiene muchos puntos en común. En algunos casos hablaremos de LCA por ser el más típico, pero todo es aplicable al LCP. En caso de que haya diferencias, se especificará.

Desde la fisioterapia hay mucho que aportar al tratamiento quirúrgico de las lesiones de ligamento cruzado anterior y posterior, ya sea después de la lesión, para aliviar el dolor, la inflamación o ayudar a prepararse para la operación, como después de la operación, para la recuperación de capacidades. Eso sí, no hay que olvidar el papel en la prevención de este tipo de lesiones, donde un buen entrenamiento puede ayudar a minimizar los riesgos.

En el deporte, estas lesiones se suelen producir tras una caída después de un salto, un mal apoyo al hacer un giro o intentar parar en seco cuando se corre a gran velocidad. Debido a características anatómicas, hay cierta en la mujer existe mayor propensión a sufrir rotura del LCA (hiperlaxitud ligamentosa, menor masa muscular, mayor rotación externa de la tibia).

Síntomas de la rotura de ligamentos cruzados de rodilla.

Estos son los más destacables:
  • Se siente (incluso se escucha) un chasquido en el momento de la lesión. El chasquido se puede notar también en movimientos después de la lesión.
  • Aparece dolor, inflamación en la zona.
  • Limitación de movimientos de la rodilla por el dolor. Imposibilidad (o gran dificultad) para apoyar y caminar.

Diagnóstico en la lesión de ligamentos cruzados de rodilla

El diagnóstico se empieza a sospechar por el relato de la persona, el mecanismo lesional y la observación de la pierna lesionada. La palpación y las pruebas manuales servirán para orientar el diagnóstico. Se palpan las inserciones de ligamentos, que resultarán dolorosas en caso de lesión. También se palpará la región de los meniscos (en la interlínea articular) y se realizarán pruebas específicas.

Estas pruebas consisten en movimientos forzados, para descubrir qué ligamento está lesionado. En caso de lesión de LCA se observa:

  • Cajón anterior: desplazamiento hacia adelante de la tibia con la rodilla en flexión de 90º, para ello se tracciona de la tibia hacia adelante.
  • Prueba de Lachman positiva: Similar al cajón anterior, pero con la rodilla en cierta flexión (20-30º).

En caso de lesión de LCP se observa:

  • Cajón posterior: desplazamiento hacia atrás de la tibia con la rodilla en flexión de 90º, para ello se empuja la tibia hacia atrás.
  • Test de recurvatum: levantar la pierna agarrando desde el dedo gordo del pie, la tibia rota externamente, produciendo revurvatum (hiperextensión) de rodilla.

Otras pruebas diagnósticas:

  • La radiografía servirá para descartar lesiones óseas.
  • La resonancia magnética permite estudiar la articulación y detectar las partes blandas lesionadas, ya sea menisco o ligamento, así como el grado y tipo de lesión.
  • La ecografía también puede ser útil para visualizar este tipo de lesiones.

Tratamiento de las lesiones de ligamentos cruzados

Si la lesión es leve, o grave pero sin rotura completa, se puede optar por tratamiento conservador, pero si existe rotura completa, a no ser que sean casos muy concretos (persona de edad avanzadas con pocas exigencias físicas, presencia de poca inestabilidad…) el tratamiento habitual es mediante intervención quirúrgica.

Se utiliza la técnica de artroscopia, que sirve de diagnóstico (se introduce una cámara en la articulación, para confirmar las lesiones vistas en otras pruebas y explorar por si hay más lesiones) y permite visualizar la zona para aplicar el tratamiento quirúrgico y reparar las lesiones encontradas.

Intervención quirúrgica en las lesiones de ligamentos cruzados

En la operación se extraen los restos del ligamento roto y se sustituye por una plastia, que actuará como nuevo ligamento. Esta plastia puede ser:


  • Autoinjerto, es decir, que procede del procpio paciente. Puede emplearse la técnica hueso-tendón-hueso, lo que significa que la plastia procederá de la parte centrál del tendón (ligamento) rotuliano. Esta zona se regenerará pasado el tiempo, volviendo a funcionar como antes. Otra técnica obtiene los tendones de la parte posterior del muslo y rodilla, utilizando los llamados “tendones de la pata de ganso“ (de los músculos sartorio, recto interno y semitendinoso).

  • Aloinjerto, es decir, una plastia que procede de cadáver. Da buenos resultados, en el sentido de que se pueden obtener tendones fuertes como el Aquiles para utilizar como plastia, pero puede tener alguna que otra complicación, aunque actualmente está dando buenos resultados.

Si queréis conocer la experiencia en primera persona de un paciente operado mediante la técnica que emplea como plastia los tendones de la pata de ganso, os invito a echar un vistazo a la narración de una operación de LCA que podéis encontrar en mi blog, tufisio.net.

A destacar: La importancia de realizar ejercicios de potenciación de cuádriceps de ambas piernas antes y después de la operación, y también la necesidad de movilizar de forma precoz, poco a poco, a los pocos días de la operación. Así mismo es muy importante la aplicación de crioterapia para ayudar a controlar el dolor y la inflamación.

Pido perdón si parece que me repito o me quedo corto, pero es complicado organizar toda la información. Mientras más escribo, más me doy cuenta de que necesito más espacio para contarlo. En el siguiente post hablaremos de forma detallada del tratamiento fisioterápico de las lesiones de ligamentos cruzados (LCA principalmente). Espero que os sirva.

Más información | menecesitas.com
Imagen | Stevendepolo

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