Verduras, ¿congeladas o frescas?

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Actualmente debido a nuestro ritmo de vida casi nunca tenemos tiempo para cocinar de forma saludable. Casi siempre solemos echar mano de platos preparados o congelados. Un ejemplo son las verduras congeladas que se presentan de diferentes formas, pero ¿son igual de saludables que las frescas?.

Normalmente las verduras congeladas se someten a un proceso antes de congelarlas. Es lo que se conoce como blanqueado y consiste en limpiarlas mediante su inmersión en agua hirviendo para eliminar cualquier resto de microbios o bacterias. Además, se embasan totalmente libres de despojos y demás. Se recolectan en su punto óptimo de maduración que es el momento en el que contienen más nutrientes.

El tiempo que trascurre desde que se corta la verdura hasta que se congela es muy escaso, por lo que las verduras congeladas mantienen intactas muchas más propiedades que algunas verduras frescas que llevan varios días cortadas en el mercado y han entrado en un proceso de oxidación. En muchas ocasiones las verduras congeladas aportan más cantidad de vitaminas que las frescas porque se han congelado al poco tiempo de su recolección.

Aunque sí que es cierto que las verduras congeladas deben tratarse de una forma especial, ya que si no es así las cualidades que se han preservado mediante la congelación se perderán. Algunos puntos que tenemos que tener en cuenta en su manipulación son: no romper la cadena de frío para evitar la pérdida de sus nutrientes. Además debemos poner especial cuidado en la fecha recomendada para el consumo, pues a partir de ésta empiezan a perder propiedades.

La forma de prepararlas es importante, pues nunca hay que descongelarlas antes de cocinarlas. Debemos cocinarlas en agua hirviendo hasta que se descongelen. Esto es un impedimento frente a las verduras frescas, que nos permiten prepararlas de diferentes maneras, mientras que las congeladas solamente se pueden hacer cocidas. No debemos olvidar que una vez descongeladas y cocinadas no se pueden volver a congelar.

Las verduras congeladas son más cómodas que las naturales, y es que ya vienen lavadas, cortadas y listas para cocinar, mientras que las naturales las tenemos que preparar, lavar, cortar, pelar… Aunque el sabor no tiene punto de comparación, pues las verduras frescas siempre serán más sabrosas que las congeladas, ya que estas pierden mucho sabor.

Elijamos la opción que más nos guste, lo importante es consumir verduras, pues debe ser un alimento habitual en nuestra dieta, ya que nos aportan vitaminas, minerales y fibra necesarios para tener una buena salud. Es recomendable ingerir de tres a cuatro raciones de verduras por día.

Imagen | Ploegmakers
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