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Fibra soluble y fibra insoluble: cuáles son sus diferencias y en qué alimentos podemos encontrarla
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Fibra soluble y fibra insoluble: cuáles son sus diferencias y en qué alimentos podemos encontrarla

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La fibra es un componente alimentario de gran importancia para el funcionamiento del organismo y su salud. Podemos encontrar tanto fibra soluble como insoluble, de los cuales te contamos sus diferencias y en qué alimentos podemos encontrar cada una de ellas.

Diferentes tipos de fibra

Se considera como fibra dietética o alimentaria a todo componente no digerible de los alimentos. Sólo una pequeña parte de la fibra es metabolizada mientras que la mayor proporción de ella llega al intestino intacta, siendo atacada allí por la flora bacteriana y generando los productos propios de la fermentación así como sirviendo de sustrato para las bacterias propias de nuestro intestino.

Entre todos los componentes considerados fibra hoy se considera que los predominantes son derivados de los hidratos de carbono como señala un estudio publicado en 2015, diferenciando dos grandes tipos:

Fibra soluble

La fibra soluble es aquella que absorbe una gran cantidad de líquido durante su paso por el tracto digestivo, formando geles viscosos tras su hidratación. Incluye entre otros componentes el almidón resistente, pectinas, gomas, mucílagos, algunas hemicelulosas y polisacáridos no amiláceos.

Milada Vigerova 348433 Unsplash

Por su gran retención de agua enlentecen el vaciado gástrico estimulando la saciedad y también, disminuyen la absorción de algunos nutrientes en el intestino delgado.

Fermentan en gran parte en el intestino grueso o colon dando origen a ácidos grasos de cadena corta, entre los que se encuentra el butirato usado como fuente de energía por las células propias del colon. Debido a este efecto la fibra soluble tiene un efecto prebiótico en nuestro organismo.

Este tipo de fibra se encuentra en frutas como la manzana, la pera, el plátano o los membrillos y en verduras como la zanahoria y la patata. También encontramos fibra soluble en la avena, cebada, legumbres, pasta cocida y enfriada, arroz y mijo.

Fibra insoluble

La fibra insoluble no retiene líquidos al contacto con este y a diferencia de la fibra soluble casi no es fermentada por las bacterias de nuestro intestino. Incluye la celulosa, algunas hemicelulosas y ligninas así como otros polifenoles.

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Este tipo de fibra contribuye a acelerar el paso por el intestino incrementando el volumen de las heces y acelerar el tránsito por el estómago también, siendo por eso de gran ayuda para resolver el estreñimiento.

También puede ser de ayuda para reducir el colesterol alto o para "barrer" con algunos nutrientes al pasar por el intestino. Podemos encontrar fibra insoluble en granos enteros y derivados, frutas en general sobre todo si se consumen con piel, verduras de hojas verdes, coles, frutas secas y deshidratadas así como semillas.

La fibra para nuestra salud

Aunque siempre se han observado los dos tipos de fibra antes mencionados, la realidad es que podemos encontrar en un mismo alimento fibra soluble e insoluble, o bien, puede encontrarse una fibra insoluble fermentable y una soluble que casi no es atacada por bacterias colónicas.

Es decir, estos dos grandes grupos no están del todo bien definidos sino que se habla de fibra insoluble y soluble a fines prácticos y para considerar en la prevención y tratamiento de enfermedades.

Como señala una investigación publicada en la revista Nutrición Hospitalaria, la fibra es favorable para todo el proceso digestivo y consumida en cantidades apropiadas puede ser de mucha ayuda para prevenir y controlar patologías varias.

Fibra

Desde la boca las preparaciones con más fibra estimulan la masticación y de esta forma fomentan la salivación que mejora el proceso digestivo y contribuye a la higiene bucal. Una vez en el estómago la fibra soluble forma geles al contacto con el agua, provoca distensión y disminuye el ritmo de vaciado gástrico estimulando así la saciedad y siendo de gran ayuda para evitar picos de glucosa y de insulina, así como para adelgazar.

Una vez en el intestino la fibra soluble puede ser de ayuda para el control de la diabetes al reducir la absorción de glucosa. También para el tratamiento de dislipemias ya que reduce la absorción de lípidos.

Por su parte la fibra insoluble "barre" y reduce considerablemente la absorción de sales biliares, impidiendo así la correcta absorción de grasas, siendo por ello también de ayuda para mejorar valores de colesterol en el organismo.

Para revertir diarreas la fibra soluble puede ser de ayuda mientras que al momento de prevenir y controlar el estreñimiento es la fibra insoluble la más indicada.

Sin embargo, la recomendación es consumir más de 25 gramos diarios de fibra total y no caer en notables excesos que pueden ocasionar una flatulencia marcada, distensión o hinchazón abdominal y otros síntomas gastrointestinales molestos.

Imagen | Unsplash y Pixabay

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