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Tres estrategias para conseguir que tus hijos coman mejor
Alimentos

Tres estrategias para conseguir que tus hijos coman mejor

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Las vacaciones de verano son un buen momento para pasar tiempo en familia, algo habitualmente más limitado por las respectivas obligaciones laborales y académicas, y a su vez, es una época en la que solemos relajarnos con nuestros hábitos alimenticios.

Ambas cosas en conjunto suponen la tormenta perfecta respecto a la alimentación de los niños y adolescentes, que ven como sus mayores caen en costumbres que quizá no sean las más sanas: mayor consumo de alcohol, alimentos más grasos o con más sales o azúcares, preferencia por comer fuera de casa...

Puesto que comer es algo que tendremos que hacer durante toda la vida, es importante que, a parte de momentos puntuales, enseñemos a los críos a cuidar este aspecto de su salud y de su vida.

No siempre es algo fácil, pues hay que hacer malabarismos entre el ejemplo que damos, las recomendaciones y consejos, la autoestima en una edad complicada, la flexibilidad y el riesgo de acabar produciendo más daño que beneficio dando pie a un trastorno alimenticio.

Lisa Damour, psicóloga especializada en tratar con adolescentes, sobre todo con chicas, da en este artículo publicado en The New York Times, tres estrategias para hacer frente a este dilema.

"La alimentación es un camino"

Todos los niños a partir de determinada edad entienden que hay una cantidad limitada de comida que pueden comer al día. Una estrategia es explicar que esa cantidad de comida es en realidad un camino que puede llevarte hacia la salud, encontrarte bien, vivir muchos años y hacer muchas cosas, o hacia encontrarte mal, no tener fuerzas suficientes para hacer todo lo que te propones y enfermar a menudo.

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Visto así, los alimentos que comemos nos llevan en una dirección o en otra, y aunque un ligero cambio de dirección en un momento concreto no es algo de lo que preocuparse, si los desvíos son frecuentes y pronunciados, podemos terminar encontrándonos donde no queremos estar.

Come para cuidar de ti mismo

Incluir la alimentación dentro de las cosas y habilidades necesarias para cuidar de uno mismo es una forma de reforzar la independencia de un niño y adolescente durante su crecimiento y evita muchas peleas a la hora de comer.

No siempre es fácil en medio de la rutina, pero puede ser muy positivo promover una actitud basada en el autoconocimiento: ¿tienes hambre? ¿Cuánta hambre tienes? ¿Qué actividades vas a realizar durante el día y qué te convendría comer para llevarlas a cabo?

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Como parte de esta estrategia, los padres intentan no imponer y sí ayudar, ofreciendo opciones de alimentación que sirvan para que sus hijos puedan cuidar de sí mismos con lo que comen. No olvidemos que, aunque los adolescentes pueden acceder con más facilidad a otra comida, los niños tienen accesible básicamente lo que haya en su casa.

Si utilizando esta estrategia la alimentación de los hijos sigue siendo deficiente (los autocuidados pueden no importar gran cosa a muchos chavales), Damour sugiere buscar a un experto neutral, un nutricionista o un pediatra, que guíe al adolescente para mejorar sus cuidados.

El impacto global de lo que comes

La estrategia del autocuidado no es siempre sencilla de valorar para un adolescente. No nos engañemos, a veces no lo es tampoco para los adultos. La satisfacción inmediata de comer un dulce o comida rápida, por ejemplo, supera al efecto a medio y largo plazo sobre nuestra salud de una alimentación deficiente.

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Una forma de complementar esa estrategia para que sea más eficaz es hablar a niños y adolescentes del impacto global que tienen nuestras decisiones respecto a lo que comemos. Por ejemplo, que comer una fruta genera menos residuos, y estos serán más biodegradables, que eligiendo un dulce precocinado y envasado, cuya fabricación además habrá necesitado de mayor consumo energético y a su vez más residuos.

Además, apelar al sentido de la justicia y la independencia en los adolescentes parece ser una forma efectiva de animarles a cambiar sus hábitos. Un estudio demostró que los adolescentes están más dispuestos a elegir alimentos frescos y sanos cuando entendían las técnicas de manipulación que desarrolla la industria alimentaria para impulsarnos a comprar alimentos envasados y procesados.

Lo principal es dar ejemplo

Ninguna de estas estrategias asegura el éxito si falla la más importante: dar ejemplo. Muchos estudios demuestran que la alimentación de los hijos se parece en calidad y cantidad a la de sus padres, así que ejercer buenos hábitos es la forma más segura de pasarlos a las siguientes generaciones.

Imágenes | iStok En Vitónica | Ni limitar la comida ni obligar a comer ayuda a los niños a cuidar su salud

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