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El estudio más famoso sobre la dieta mediterránea tiene grandes fallos en su metodología (aunque sigue siendo buena para tu salud)
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El estudio más famoso sobre la dieta mediterránea tiene grandes fallos en su metodología (aunque sigue siendo buena para tu salud)

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En 2013 salía a la luz una de las investigaciones más conocidas es importantes sobre dieta mediterránea. Este estudio se había llevado a cabo en España e involucraba a 7.447 personas de entre 50 y 88 años. Suponía uno de los primeros y más importantes intentos por evaluar de manera rigurosa este tipo de dieta y sus aclamados beneficios para la salud.

A los participantes en la investigación se les asignaba una de las tres posibles dietas: dos de ellas dietas mediterráneas y la otra una dieta normal para adelgazar. Una de las dietas mediterráneas tenía como añadido el consumo de aceite de oliva virgen extra y la otra el consumo de nueces. Los participantes en la investigación recibieron un seguimiento de casi cinco años. Los resultados obtenidos fueron que la dieta mediterránea, tanto con añadido de aceite como de nueces, ayudaba a prevenir y proteger de las enfermedades cardiovasculares.

Sin embargo, en el día de ayer, el mismo equipo de investigadores, publicaba una retractación de la investigación de 2013 junto con una revisión de dicho estudio, revisando la metodología y los datos obtenidos.

Errores en la metodología

Los mismos investigadores exponen cuáles son los motivos por los que han reanalizado la metodología y datos de su conocida investigación. Aparentemente, encontraron dos errores en el protocolo de aplicación que siguieron en el estudio original.

Por una parte, invitaron a participar en la investigación a miembros de la misma casa que algunos de sus participantes - normalmente, parejas - y se les asignó el mismo grupo que a sus parejas. Esto, inevitablemente, eliminaba parte de la aleatoriedad del estudio. Además, según ellos mismos indican, este dato fue omitido sin darse cuenta del protocolo en el artículo original.

Brooke Lark 200721 Unsplash

Por otro lado, en uno de los 11 grupos, los participantes fueron asignados en grupo a una dieta - todo un barrio la misma dieta - en vez de ser asignados de manera individual y aleatoria. De nuevo, esto estropea la aleatoriedad de la investigación y altera o truca los resultados, sesgando el estudio.

Sin aleatoriedad no se puede asegurar que los tres grupos de estudios estén equilibrados estadísticamente. En un mismo barrio, o en una misma casa, pueden darse condiciones concretas que afecten a la salud cardiovascular, por lo que sin aleatoriedad no se puede asegurar que los resultados obtenidos se deban al tratamiento y no a algún otro factor que comparte ese grupo concreto.

La revisión

La pretensión en este nuevo análisis de la investigación, y de los datos, era corregir o compensar estos errores metodológicos y comprobar si con la corrección los resultados cambiaban o seguían siendo los mismos.

Para esto, tuvieron que reajustar estadísticamente la información de 390 personas, que conformaban el número de parejas y cohabitantes de los participantes originales, que se habían sumado a la investigación de manera no aleatoria.

Además, también tuvieron que reajustar los datos obtenidos de las 652 personas pertenecientes al grupo cuya dieta no se asignó aleatoriamente.

A esto se le suma que tuvieron en cuenta la adherencia a las dietas y compararon los resultados de las personas que mostraban una buena adherencia a la dieta mediterránea con los que mostraban una buena adherencia a la dieta normal.

Shanice Garcia 43229 Unsplash

Cuáles fueron sus conclusiones

Después de estos reajustes, los investigadores aseguran que los resultados no cambiaron ni se vieron modificados. Según indican, seguir una dieta mediterránea puede, efectivamente, proteger de sufrir enfermedades cardiovasculares.

Además, según sus resultados, cuanto mayor es la adherencia a la dieta, más protegeríamos a nuestro corazón.

La cuestión en este caso es que no todo el mundo está de acuerdo con que estos reajustes en el procedimiento sean suficientes para dar validez a la investigación y sus resultados.

Por una parte, es bastante difícil de por sí analizar una dieta en un ensayo clínico. Para empezar, es muy complicado hacer un seguimiento exhaustivo durante años, para asegurarte de que los participantes están siguiendo durante todo ese tiempo - cinco años - la dieta exactamente como se la hemos dado. Normalmente, en estos casos, se utiliza el automonitoreo, lo que significa que es el propio participante quien autoinforma de cómo sigue la dieta y si la está cumpliendo. Esto ya dificulta las cosas.

A esto se le añade la sospecha de que, incluso con lo cambios, este estudio tiene fallos demasiado grandes. Por ello, algunos profesionales consideran que la revisión no ha solucionado los problemas del estudio y que, por tanto, sus datos no pueden ser creíbles.

En cualquier caso, otros estudios han encontrado que la dieta mediterránea tiene beneficios para la salud, como ayudar a reducir los efectos negativos que la contaminación ambiental tiene sobre nuestro cuerpo, ayudar a perder peso o a mejorar los niveles de glucosa e insulina. Aunque los resultados finales de este nuevo análisis parecen plausibles, para poder asegurar que protege a nuestro corazón tendremos que esperar a nuevas investigaciones.

Imágenes | Unsplash
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