Compartir
Publicidad

Anjaneyasana: cómo hacer la postura de la luna creciente de Yoga de forma correcta y cuáles son sus beneficios

Anjaneyasana: cómo hacer la postura de la luna creciente de Yoga de forma correcta y cuáles son sus beneficios
Guardar
0 Comentarios
Publicidad
Publicidad

Las extensiones de columna son frecuentes en muchas de las asanas o posturas de Yoga: generalmente, como sucede en la secuencia del Saludo al Sol, ven seguidas por una flexión de la columna y se van combinando de forma alternativa y de forma coordinada con nuestra respiración para movilizar toda nuestra cadena posterior.

Anjaneyasana o la postura de la luna creciente es una asana que nos ayuda a abrir nuestro pecho y nuestras caderas y a estirar la cadena posterior de nuestro tren inferior. Te explicamos cómo llevarla a cabo de forma correcta.

Comenzamos colocándonos de rodillas con la pierna derecha adelantada, apoyando las dos manos en el suelo por delante de nuestro torso y colocando el pie derecho entre ellas. La rodilla derecha está flexionada y debe colocarse justamente encima del talón del pie derecho, y ejercemos presión sobre el suelo con este pie.

Por detrás, la rodilla izquierda está apoyada en el suelo y mantenemos las caderas bien abiertas (cada uno dentro de sus posibilidades). La pierna izquierda está estirada sobre el suelo y debemos notar cómo se estira la zona del cuádriceps y del psoas. El pie izquierdo está apoyado con el empeine sobre el suelo.

Desde esta posición, incorporamos nuestro torso y apoyamos las dos manos sobre el muslo derecho mientras llevamos nuestro coxis hacia el suelo: para poder mantener el equilibrio es necesario que activemos la musculatura de nuestro core y que sintamos cómo "crecemos" hacia el techo desde nuestra pelvis y pasando por nuestra cabeza.

luna-creciente-yoga

Inhalamos y llevamos los brazos unidos por encima de nuestra cabeza: nuestro pecho está abierto de modo que se facilita el hecho de coger aire. Inspiramos un poco más y llevamos nuestra cabeza hacia atrás mientras arqueamos nuestra espalda: es importante que mantengamos esa sensación de "crecer" hacia el techo para crear espacio entre las vértebras de la columna.

Para volver a la posición inicial, llevamos el torso hacia adelante, apoyamos ambas manos en el suelo y cambiamos de pierna para colocar la pierna izquierda delante de nosotros. Cuando terminemos con la práctica podemos realizar balasana o la postura del niño para relajar nuestra espalda.

Los beneficios de la asana de la luna creciente

La postura de la luna creciente nos ayuda a trabajar la musculatura de la espalda, haciendo especial hincapié en los erectores espinales y en la musculatura de la zona lumbar. Así mismo, también nos ayuda a trabajar la musculatura interna de nuestro abdomen, responsable de mantener una postura correcta, a través de la elongación axial.

¡No olvides incluir esta postura en tu práctica de yoga!

Imágenes | iStock
En Vitónica | Las claves para realizar la postura del árbol de Yoga
En Vitónica | Las claves de la postura del perro boca abajo en Yoga

Temas
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Inicio
Inicio

Ver más artículos