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Balasana o la postura del niño de Yoga: cómo realizarla y cuáles son sus beneficios

Balasana o la postura del niño de Yoga: cómo realizarla y cuáles son sus beneficios
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Si estás buscando una postura o asana de Yoga que te permita descansar, relajarte y descargar tu espalda, en la postura del niño o Balasana has encontrado a tu amigo ideal. Se trata de una postura sencilla con muchos beneficios para nuestro organismo, siempre y cuando la realicemos de forma adecuada, ¿sabes llevarla a cabo de forma correcta?

Los beneficios de la postura del niño o Balasana

Tanto si practicas Yoga habitualmente como si entrenas cualquier otro deporte (running, entrenamiento en sala, clases grupales) Balasana es una de las posturas que mejor te puede venir a la hora de relajarte y de estirar tu espalda.

Entre sus beneficios podemos encontrar el estiramiento de toda la zona lumbar (por eso está muy indicada después de realizar otras posturas, como la esfinge, el perro boca arriba o la cobra, que suponen un gran trabajo de esta grupo muscular y una gran flexión lumbar) y la reducción del estrés y la fatiga (por lo que nos ayuda a la hora de relajarnos).

Si además la realizamos con los brazos estirados hacia delante en lugar de recogidos a ambos lados del cuerpo, la postura del niño también nos ayuda a estirar los hombros, y es interesante para ejecutar después de algunas posturas como el perro boca abajo, en las que parte de nuestro peso se encuentra en estas articulaciones.

Cómo hacer Balasana o la postura del niño de forma correcta

balasana

Nos colocamos de rodillas en el suelo sobre la colchoneta, sentados sobre los talones: los dedos pulgares de los pies deben mantenerse juntos y las rodillas deben estar separadas aproximadamente el ancho de nuestras caderas.

Mientras soltamos el aire, inclinamos nuestra espalda hasta llegar al suelo con nuestra frente, que queda apoyada en el mismo. El coxis debe estar alargado y todo nuestro cuerpo relajado, ya que se trata de una postura de relax.

Los brazos, tradicionalmente, se colocan a ambos lados del cuerpo y hacia atrás, de modo que las menos quedan aproximadamente a la misma altura que los pies. En algunas ocasiones, para estirar más la espalda y la zona de los hombros, pueden colocarse hacia el lado contrario, por delante de nuestro cuerpo.

Dado que se trata de una postura sencilla de mantener, podemos utilizarla como parte de la relajación post-ejercicio y mantenernos en ella el tiempo que estimemos necesario. Al volver a incorporarnos debemos hacerlo despacio para evitar posibles mareos.

Imágenes | iStock
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