Cómo entender lo que significan las agujetas y lo que nos quieren decir
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Cómo entender lo que significan las agujetas y lo que nos quieren decir

De las agujetas se ha dicho de todo, desde que son los pinchazos producidos por la acumulación de cristales de lactato en el músculo hasta que el agua con azúcar las elimina o reduce.

Hoy ya en 2022 hay consenso en que en términos generales las agujetas se producen por el daño muscular producido durante la contracción muscular, es decir, la contracción muscular que tiene lugar cuando entrenamos, sobre todo cuando somos principiantes, hace tiempo que no entrenamos o cuando simplemente probamos un ejercicio nuevo.

No obstante, hay matices que explicar aquí ya que no siempre las agujetas implican daño muscular y no siempre las agujetas implican haber sobreentrenado. En este artículo damos respuesta a estas cuestiones.

Las agujetas no siempre implican daño muscular

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El consenso habitual a la hora de describir la causa de las agujetas es que estas se producen por microrroturas a nivel muscular que provocan una respuesta inflamatoria. 

Pero realmente las agujetas no siempre implican un daño en el propio músculo sino que este también puede tener lugar en tejido conectivo como son los tendones o incluso en las fibras nerviosas. El problema es que a nivel perceptivo no podemos distinguir el origen de las agujetas, es decir, el tejido que se ha visto afectado. Esto es porque independientemente del origen, a nivel de señalización nerviosa se comparten las mismas vías que provocan la sensación de dolor en nuestro cerebro.

Seguramente, si un día tienes la posibilidad de comprobarlo, no sientas igual unas agujetas en el isquiosural tras haber hecho curl femoral que tras haber hecho peso muerto rumano. Es muy probable que el peso muerto rumano no solo provoque mayor daño muscular sino que también lo haga a nivel tendinoso debido a la gran carga excéntrica que tiene este movimiento. 

Las agujetas no tienen por qué ser necesarias pero tampoco tienen por qué evitarse

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Hace décadas se buscaba aniquilar el músculo para empujarlo a desarrollarse y por lo tanto las agujetas eran síntoma de un trabajo bien hecho. Sin embargo en los últimos años los divulgadores hemos tendido más a posicionarnos en el extremo contrario: hay que evitar las agujetas. 

El consenso hoy en día suele ser que las agujetas son un síntoma de desadaptación y que por lo tanto sentirlas puede implicar varias cosas:

  • Somos principiantes y efectivamente estamos desadaptados al entrenamiento. 
  • Entrenamos con regularidad pero hemos estado un tiempo sin hacerlo
  • Entrenamos con regularidad pero hemos hecho cambios en nuestro entrenamiento que incluyen modificaciones en los rangos de repeticiones, selección de ejercicios o frecuencia. 
  • Estamos en déficit calórico.
  • Estamos durmiendo poco o mal o ambas. 

No obstante, las agujetas no siempre van a desaparecer cuando estamos adaptados al entrenamiento. Puede que disminuyan pero lo cierto es que hay personas que siempre arrastran cierto grado de agujetas. Hablo de personas que hacen lo que tienen que hacer para mejorar, es decir, ni se pasan ni se quedan cortos. 

En cambio, hay personas que haciendo lo que tienen que hacer, nunca padecen agujetas, como mucho en alguna de las situaciones que hemos comentado arriba. 

Para hacer esta comparación entre un tipo de personas y otras, damos por hecho que en ambos casos se conoce el grado de estrés al que deben exponerse para provocar adaptaciones positivas en el entrenamiento. Establecido esto, definitivamente hay personas que tienden a tener agujetas y personas que no. Los primeros no tienen por qué entrenar menos y los segundos no tienen por qué entrenar más. 


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