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¿Por qué aumentamos el peso los primeros meses de entrenamiento?

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Septiembre es época de nuevos propósitos después de las vacaciones, y es que la vuelta a la rutina nos trae cosas nuevas como apuntarnos al gimnasio con el objetivo de mejorar nuestra imagen y nuestra forma después del verano.

Pero, ¿qué ocurre los primeros meses en el gimnasio? En la mayoría de los casos los intentos por mejorar se ven truncados porque la báscula nos indica que cogemos más peso del que teníamos o que obtenemos los resultados que queríamos. Esto tiene sus motivos que para nada deben desalentarnos.

Los primeros meses realizando un ejercicio son de acoplamiento a la nueva rutina, nuestro cuerpo tiene que pasar de un estado sedentario a otro activo, y esto significa un choque importante en nuestro metabolismo que se verá más activo. Además, nuestros músculos tenderán a estar en tensión y a coger más fibra a la vez que retienen más líquido, pues nuestras células aumentan su hidratación.

En la mayoría de los casos los primeros meses de entrenamiento se experimenta un aumento de peso, que es normal y una buena señal, pues nuestro organismo se está adaptando perfectamente al ejercicio y a la nueva rutina. Las células se están poniendo en forma y para ello necesitan tener más líquido, que nuestro cuerpo nos pedirá al realizar ejercicio.

Esta hidratación es buena porque nos permitirá rendir mejor y conseguir que nuestras articulaciones y músculos estén en plena forma, activos y en constante desgaste de energía que a la larga nos ayudará a mantener nuestro peso. Este primer aumento de peso es un mero trámite para que nuestro cuerpo se adapte y consiga un metabolismo más activo. La grasa no se acumulará, sino que a la larga se convertirá en masa muscular al quemarla nuestro cuerpo para obtener energía.

Este exceso de agua es un método natural que nuestro cuerpo tiene para evitar el envejecimiento celular, es por ello que es un síntoma totalmente bueno. Por lo que no debemos desanimarnos, que es lo que mucha gente hace al ver que pesa más que cuando entró. La práctica de ejercicio nunca es nociva para la salud, por lo que nos tiene que quedar muy claro que es simplemente un mero trámite hasta que nuestro cuerpo se estabilice.

Otro punto a tener en cuenta es que la prisa es un mal aliado frente al ejercicio, pues no podemos esperar estar totalmente en forma en un mes o dos, sino que el estado de plena forma es un proceso constante que se consigue con esfuerzo y disciplina. No podemos esperar que en poco tiempo estemos estupendos. Lo mismo sucede con los pesos que aplicamos al principio, que deben ser de adaptación, es decir, ligeros para realizar el ejercicio correctamente y no adoptar vicios que pueden desembocar en lesiones.

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