La celebración del Gran Premio de Madrid el pasado 13 de septiembre abrió una pregunta que muchas veces pasamos por alto pero no es baladí: ¿qué pasa con todo ese ruido que se genera en una competición de motor y cómo afecta a la gente que está en las inmediaciones?
En su entrevista con ABC sobre el ruido del GP de Madrid, Francesc Carreño, director de Audiología e Investigación de GAES, explica que el riesgo depende del nivel sonoro, la distancia y la duración. Su equipo midió desde el exterior del circuito pensando en vecinos y viandantes, no en las gradas: registró 79 decibelios en la salida de Ifema, 88 en La Monumental y 74 en Ribera del Sena.
Carreño considera que los organizadores toman precauciones, pero advierte sobre la exposición continuada y deja claro su veredicto: "hay que ponerse la protección auditiva nada más entrar, no hay que esperar a que llegue el ruido más alto". También pide especial precaución en el caso de niños, personas con pérdida auditiva y quienes tienen una sensibilidad elevada al sonido.
El volumen importa. El rato que pasas escuchándolo, también
Cuando hablamos de decibelios también tenemos que hablar del tiempo de exposición. La guía de escucha segura de la OMS lo hace fácil de visualizar: si escuchamos música a un volumen medio de 80 decibelios, recomienda no superar las 40 horas a la semana a ese nivel. Si subimos a 90 decibelios, ese tiempo se reduce a cuatro horas semanales. O dicho de otra forma, cuanto más alto está el volumen, menos tiempo podemos escucharlo sin poner en riesgo la audición. Obviamente son referencias de exposición, no un cronómetro que garantice que a cada oído le ocurrirá lo mismo.
En las recomendaciones de la OMS se propone además hacer diez minutos de pausa en una zona tranquila por cada hora en un ambiente ruidoso. Y si necesitas hablar fuerte para que te escuche alguien que está cerca, es que el volumen ambiental está siendo demasiado alto.
Hay otra parte de la historia que queda lejos del concierto puntual o el evento deportivo del fin de semana. El informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente sobre ruido estima que solo en Europa unos 4,6 millones de personas sufren alteraciones graves del sueño por el ruido del transporte.
Esta exposición crónica al ruido se suele asociar a efectos cardiovasculares y metabólicos aunque hay que tener en cuenta que son estimaciones poblacionales sobre ruido mantenido, y no una predicción de lo que puede provocar un fin de semana puntual de carreras o un festival de música.
Ver 0 comentarios