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Spinning: las sesiones no se improvisan

Spinning: las sesiones no se improvisan
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Una de las cosas que más suelen sorprender a las personas ajenas al spinning es el trabajo que hay detrás de cada una de las sesiones. Planificar la sesión, elegir la música, realizar las mezclas... El trabajo de los instructores de spinning no comienza ni termina encima de la bicicleta.

Y es que las sesiones de ejercicio aeróbico, pero muy especialmente las sesiones de spinning no se improvisan. En las sesiones cada movimiento y cada cambio de ritmo debe tener un objetivo concreto, y se debe realizar por y para llegar a unn fin. Hoy nos acercamos a ver cómo es por dentro una sesión de spinning.

Contrariamente a la creencia popular, realizar una clase de spinning no consiste en subirse a la bicicleta y dar pedales, ni para el instructor ni para los alumnos. Muchas otras variantes entran en juego en este completo deporte: correcta alineación postural, activación abdominal, ritmo y cadencia... Por supuesto, dar pedales es la parte más importante, pero saber hacerlo correctamente y para llegar a un objetivo concreto puede ser aún más importante.

Crear una sesión de spinning: ¿por dónde empiezo?

Comencemos por el principio: vamos a dar por hecho que el instructor en cuestión da clase a un grupo de personas que ya conoce, que son siempre las mismas, con un nivel similar y con un objetivo común. En este "mundo ideal" (ya que esta situación no suele darse a menudo en los gimnasios) la sesión que queremos crear se inscribirá dentro de un mesociclo de entrenamiento, y éste dentro de un macrociclo; es decir, en unas etapas o fases concretas de la temporada.

Lo primero que debemos hacer es identificar el objetivo de nuestra sesión: ¿trabajaremos la resistencia cardiovascular? ¿la potencia de piernas? ¿la velocidad? Tener claro el objetivo de nuestro entrenamiento del día nos ayudará a la hora de continuar con el siguiente paso: crear el perfil de la sesión.

La gráfica o perfil de la sesión: un imprescindible

El perfil de la sesión de spinning se corresponde con el trabajo que queremos realizar durante la misma. ¿Vamos a trabajar la velocidad? En ese caso será conveniente incluir llanos en los que podamos pedalear a cadencias altas con poca resistencia. ¿Nos interesa ganar fuerza en el tren inferior? Cadencias más lentas y trabajo con cargas medias-altas podrán ayudarnos. Cadencia y carga son las palabras clave.

Deberemos tener en cuenta, así mismo, la frecuencia cardíaca a la que queremos trabajar en cada tramo de la sesión. Lo ideal y deseable sería que todo el mundo dispusiera de un pulsómetro con el que medir las pulsaciones, pero si no es así podemos utilizar otros métodos para controlar el nivel de esfuerzo de los alumnos, como la escala de Borg.

Dentro de una misma sesión podemos crear bloques o picos de intensidad que intercalaremos con períodos de descanso o recuperación. La mejor forma de identificar los distintos bloques es a través de la música que elegimos para nuestra sesión.

¡Música, maestro!

Cuando tenemos claro qué queremos trabajar y cómo lo haremos, es hora de la parte más divertida (al menos para mí): ¡mezclar la música! Conviene disponer de una biblioteca musical bastante extensa, con géneros y cadencias variadas que nos permitan realizar todo tipo de entrenamientos. Aunque siempre se tira más por un tipo de música concreto, es buena idea intentar incluir mezclas variadas para que todo el mundo pueda disfrutar de la sesión.

Lo más importante no es poner la canción más de moda en la radio, sino que ésta se adecúe a los objetivos que queremos alcanzar. Debemos conocer los BPM de cada tema (que viene a ser la cadencia del pedaleo) y, si puede ser, el tono de los mismos para usar tonos similares en mezclas adyacentes.

Las subidas y bajadas en la cadencia del pedaleo deben ser graduales y responder a un fin concreto. Esto también nos facilitará la vida a la hora de mezclar los temas, lo cual será más sencillo con BPM similares.

El programa por excelencia para mezclar la música es el MixMeister, que hace la mezcla automática y gradual entre temas.

Y una vez que hemos seguido todos estos pasos, ya tenemos montada nuestra sesión de spinning: sólo nos queda calzarnos las calas, subirnos a la bicicleta y dirigir nuestra clase. ¡A disfrutar de la sesión!

En Vitónica | Spinning: manteniendo una postura correcta Imagen | Juanpol

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