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La depresión y la obesidad en la infancia: producto del mismo mecanismo cerebral

La depresión y la obesidad en la infancia: producto del mismo mecanismo cerebral
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La obesidad infantil ha aumentado sustancialmente en los últimos años y parece que lo mismo ocurre con la depresión, cuya incidencia no ha aumentado tan solo entre los adultos, sino también entre la población infantil.

Ahora, una reciente investigación publicada, en la revista Hormones and Behavior, ha encontrado que es posible que tanto la depresión como la obesidad, provengan del mismo tipo de anomalías en las regiones del cerebro que procesan las recompensas.

Según han encontrado los investigadores, esto tendría que ver con la resistencia a la insulina. En lo que a la depresión se refiere, dicha resistencia está asociada con una irregularidad o anomalía en la conectividad del Cortex del Cíngulo Anterior - que está relacionado con la regulación de ciertas funciones cognitivas como la empatía o las emociones, entre otras - y en el hipocampo.

Esto, según los resultados del estudio, parece que provoca respuestas disfuncionales del comportamiento. Además, y aquí estaría la relación con la obesidad, aumenta la sensibilidad hacía la gratificación al ingerir alimentos muy calóricos, lo que puede provocar que se siga comiendo incluso cuando ya se está saciado.

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Para llevar a cabo esta investigación evaluaron a 42 niños, con edades comprendidas entre los 9 y los 17 años, que padecían obesidad y depresión. Encontraron que los niños con más resistencia a la insulina, al contrario que los que tenían mayor sensibilidad, sentían menos placer al comer y tenían tendencia a comer de manera más descontrolada.

Así mismo, sus niveles de resistencia a la insulina y las características anómalas de su hipocampo y cortex del cíngulo anterior, correlacionaron con sus niveles de depresión.

Esto no es todo, ya que los investigadores encontraron los mismos cambios en los cerebros de los adultos en situaciones similares.

Las implicaciones de este estudio son realmente importantes, porque puede ayudar a saber en qué momento evolutivo empiezan a surgir las anomalías y puede ayudar a encontrar un tratamiento mejor y más eficaz para niños y jóvenes con depresión y/o obesidad que, además, les ayude a no arrastrar dichos problemas, y sus consecuencias, hasta la edad adulta.

Por el momento, los investigadores están llevando a cabo nuevos estudios y tendremos que esperar un poco más para ver en qué se materializa su trabajo.

Imágenes | Unplash: @halgatewood, @petewright

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