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Seis consejos para que tu (intensa) vida social no te pase factura en Navidad
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Seis consejos para que tu (intensa) vida social no te pase factura en Navidad

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Nochebuena en un sitio, Fin de Año en otro y como colofón, el roscón de Reyes también por ahí repartido. Para mucha gente las fiestas de Navidad son un frenesí de comilonas, desplazamientos, trasnoches y champán que cada año se encaran con más o menos ilusión pero con el mismo deseo de que el trasiego no nos pase por encima.

Hay poco que podamos hacer en Vitónica para librarte de compromisos y desplazamientos, pero sí podemos darte algunos trucos para que no terminen contigo.

1. Descansa

Lo sabemos, tienes la agenda social hasta arriba estas semanas, gente a la que llevas meses sin ver de pronto insiste en una última cena/café/cerveza antes de que termine el año.

Pero no dejes que los compromisos te quiten tiempo de descanso, asegúrate de dormir lo que necesites y si puedes, qué demonios, un poquito más. Que para eso tienes unos días de fiesta.

Sobre todo porque las exigencias sociales y las reuniones familiares probablemente incluyan cierto trasnoche y falta de sueño, y combinar eso con desplazamientos, especialmente en coche, no es buena idea. Conducir cansado aumenta el riesgo de accidentes. Así que no dejes que las festividades te roben el sueño.

2. Anticípate para no agobiarte a última hora

Es más fácil decirlo que hacerlo, pero la vida es más fácil con un poquito de anticipación: la compra de regalos, planificar los menús o buscar un restaurante donde comer, ir al mercado... Hay muchos aspectos de las fiestas navideñas que rebajan mucho la intensidad de exigencia que suponen si simplemente las planificamos un poco antes.

Esto es especialmente importante en lo que se refiere a las comidas y cenas: pensar el menú y hacer las compras con tiempo o elegir el restaurante y consultar los menús disponibles puede ayudarte a mantener el control de lo que comes estos días tan ajetreados y limitar los alimentos o platos que se salgan de tus buenos hábitos.

3. Planifica los viajes

Algunos días son especialmente incómodos para viajar porque es cuando lo hace todo el mundo, y nada peor que un atasco para amargarse un día festivo. De nuevo, no siempre es fácil porque nuestros horarios no son enteramente nuestros y dependemos de vacaciones laborales y escolares, pero si es posible, evita los días y las horas en los que todo el mundo se desplaza y evitarás atascos y estrés.

4. El alcohol, cuanto menos, mejor

Evitar completamente el consumo de alcohol estos días es posible, aunque sea difícil. Si no lo quieres eliminar, un buen consejo es tratar de reducirlo: limita el número de cervezas y copas de vino durante los acontecimientos festivos y después pasa a bebidas no alcohólicas, intenta no mezclar distintos tipos de alcohol y no bebas son el estómago vacío.

Pero sobre todo, nunca jamás conduzcas si has bebido alcohol. Por las multas, por tu seguridad y por las de los demás. El posible disgusto no merece la pena. Tampoco es buena idea en absoluto si estás cansado o tienes resaca. Elegid a alguien del grupo como conductor y que evite totalmente el alcohol, o moveos en otro tipo de transporte.

5. Raciona los dulces y los empachos

Puesto que hay algunos dulces y platos que prácticamente solo comemos en Navidad, algunos los pillamos con ganas en cuanto los tenemos a mano. Y eso en muchos casos significa a principios de diciembre, cuando empiezan a llenar los estantes de los supermercados. El problema es que si nos dejamos llevar por el entusiasmo probablemente lleguemos a fin de año empachados y a Reyes directamente atiborrados.

Si eres capaz de aplicarte un poco de autocontrol, limitar los dulces y platos especiales a los días de las fiestas y disfrutarlos con cierta moderación, seguirás teniéndoles ganas durante todos estos días y cuando terminen las festividades no tendrás la impresión de haberte pasado con las comilonas.

6. Reserva tiempo para ti

Entre las marabuntas de las comidas familiares y los viajes arriba y abajo, la salud física no es lo único que se puede resentir: la salud mental puede verse trastocada y afectar a tus niveles de estrés y ansiedad si la padeces.

Asegúrate de que todo esto no te impide tener ratos para hacer las cosas con las que disfrutas y te ayudan a relajarte, ya sea leer un libro, cocinar con calma, pasear, hacer algo de ejercicio... Aunque quizá las vacaciones navideñas sean las más estresantes, no hay motivo para que no aproveches al mismo tiempo para descansar y relajarte. O al menos, para que no lo intentes.

Imágenes | Unsplash

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