
La deshidratación es uno de los problemas con el que más nos encontramos en los meses de verano, y es que el calor obliga a nuestro cuerpo a experimentar una mayor sudoración a causa de las altas temperaturas y la regulación térmica que éste lleva a cabo a través de la expulsión de líquidos. Esta pérdida constante de líquido es la que hace que debamos mantener unos niveles óptimos de hidratación. Por ello es necesario que prestemos atención a los signos de la deshidratación.
El agua es necesario para un correcto funcionamiento del organismo. Nuestro cuerpo está formado en su gran parte por este líquido, por lo que es necesario mantener unos correctos niveles del mismo, ya que la falta puede afectar gravemente a nuestros órganos. Aunque es cierto que el cuerpo antes de que esto suceda nos avisará de que algo no anda bien a través de diferentes signos. El primero y más habitual es la sensación de sed, pero existen otros más a tener en cuenta.













