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Tres problemas que pueden aparecer en medio de una carrera (y cómo solucionarlos)

Tres problemas que pueden aparecer en medio de una carrera (y cómo solucionarlos)
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Cuando estamos preparando una carrera, sobre todo los días anteriores a la prueba, se nos pasan mil cosas por la cabeza con todo lo que puede salir mal (y generalmente no tiene nada que ver con el entrenamiento): qué hago si me sale una ampolla en plena carrera, qué ocurrirá si nos da flato o si nos empieza a doler la tripa nada más comenzar...

Hacer frente a estos problemas que pueden aparecer en medio de una carrera y sin previo aviso no es sencillo, por eso hoy te contamos cómo solucionarlos.

Dolor de estómago y flato en medio de una carrera

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A muchos nos ha ocurrido que, al cabo de unos kilómetros en la carrera, comenzamos a sentirnos mal y el estómago empieza a darnos avisos de que algo no está funcionando como debería. Muchas veces se debe a que hemos experimentado comiendo algo distinto a lo que solemos tomar bien en el desayuno o bien la noche anterior, por lo que lo más importante aquí es la prevención: prueba las cosas nuevas (desayunos, geles, alimentos que no has tomado antes) durante los entrenamientos, y no experimentes el día de la carrera. Tú irás más seguro y tu estómago te lo agradecerá.

Si estás en medio de la carrera y ya no hay remedio, lo único que podemos hacer es hacer uso de los baños que la organización de la carrera pone a nuestra disposición (en las carreras de media y larga distancia siempre tendremos al menos uno), por lo que es interesante conocer su colocación de antemano.

Si crees que más que dolor de estómago como tal, se trata de flato, puedes parar durante unos minutos o al menos reducir el ritmo de carrera para tratar de que desaparezca. Intenta mantener una respiración acompasada y no ponerte nervioso, porque al cabo de unos minutos suele desaparecer.

Ampollas en los pies mientras corremos

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Otro de los males más frecuentes de los corredores son las ampollas en los pies. Generalmente suelen aparecer debido al roce que nos produce el calzado o a un calcetín mal colocado, y pueden dar al traste con una buena carrera. De nuevo, aquí la prevención es primordial: no estrenes calzado nunca el día de la carrera para evitar estos problemas, y tómate tu tiempo para colocarte bien tanto zapatillas como calcetines antes de competir.

Por norma general, las ampollas suelen aparecer durante los entrenamientos, que es cuando podemos probar calzado nuevo. En este caso, si creemos que la ampolla se puede reventar sola creándonos un problema mayor, lo que tenemos que hacer es limpiar la zona, pinchar la ampolla por la parte de abajo con una aguja esterilizada para que drene y no retirar la piel que queda por encima, ya que si no la ampolla quedará en carne viva y será mucho más doloroso. Después de esto podemos colocar un apósito encima para evitar una posible infección.

Si la ampolla aparece en medio de una carrera, tendremos que evaluar el grado de dolor y si este nos permite seguir corriendo, o si es mejor que nos paremos. Ten en cuenta que el dolor por una ampolla puede llevarnos a modificar nuestra pisada para que nos duela menos, y esto nos puede causar descompensaciones u otros problemas musculares si mantenemos esa pisada modificada durante muchos kilómetros.

Deshidratación cuando estás corriendo

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Aquí entran en juego muchos factores: no habernos hidratado bien durante los días previos a la carrera, haber tenido algún problema estomacal que puede hacernos perder líquidos, correr demasiado abrigados el día de la prueba... Correr deshidratado es muy peligroso, ya que puede desembocar en problemas más graves como cefaleas, mareos, temblores, espasmos musculares o incluso desmayos.

De nuevo, la prevención es clave: los días previos a la carrera tendremos que hidratarnos bien, siendo la base siempre el agua y, en caso de necesitarlo, las bebidas deportivas. También el mismo día de la carrera tendremos que continuar bebiendo a pequeños sorbos hasta una media hora antes de la salida. Si es necesario, usa pastillas de sales para regular la pérdida de electrolitos por el sudor.

Durante la carrera, mantente hidratado haciendo uso de los avituallamientos, tanto de agua como de bebidas isotónicas. Si comienzas a tener síntomas de deshidratación (sudores fríos, fatiga excesiva, ritmo cardíaco por encima de lo habitual) detente, hidrátate a pequeños sorbos y valora si puedes llegar a meta o si es mejor que lo dejes ahí.

Imágenes | Unsplash, iStock

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