
Uno de los problemas más frecuentes para dejar la actividad de piscina (después de la pereza, claro) es el dolor de oídos. Puede ser incluso peligroso ya que en ocasiones deriva en infecciones.
La utilización de tapones tampoco es una solución genérica para todo el mundo, ya que a algunos nos resulta incómodo llevarlos siempre que nos metemos en el agua. Hay que revisar el problema desde su origen para encontrar soluciones definitivas, veamos una propuesta.



