Cuando llevas tiempo sin hacer ejercicio, algo tan cotidiano como subir las escaleras al volver a casa o dar un paseo después del trabajo, puede ser un comienzo bastante más asequible que apuntarte a una rutina exigente.
Roc Sala, entrenador personal, lo explicaba en El Mundo Deportivo con una idea sencilla: “Mucha gente subestima lo que puede conseguir simplemente caminando más”. El se refiere sobre todo a los gestos pequeños, como subir por la escalera al llegar a casa o dar un paseo al salir del trabajo, pero también vale ir a hacer la compra andando, o aprovechar una pausa para estirar las piernas en lugar de quedarte en la silla con el móvil.
El entrenador insiste en que no hay prisa. “No necesitas hacerlo todo a la vez”, eso sí, también propone una sesión de fuerza a la semana, y si puede ser con un profesional al lado, mejor.
Una opción para llevarlo a la práctica son las pausas activas durante el trabajo. Un estudio publicado este mismo 2026 lo llevó a la vida real durante dos semanas, con pausas de cinco minutos cada media hora, cada hora o cada dos. Los que hicieron la pausa cada hora fueron los que mejor equilibrio dieron ya que resultaban fáciles de cumplir y los participantes contaron menos fatiga y más bienestar.
A la hora de llevarlo a la práctica, nada de complicarse. Al terminar una tarea, levántate y da una vuelta por casa o por la oficina. No hace falta ponerse a hacer flexiones en el descansillo, simplemente empieza con el paseo que te quepa en la pausa y ve alargándolo cuando te apetezca.
Foto | Pavel Danilyuk
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