Noelia, pescadera: "En los supermercados te clavan un dineral solo por estar elaborado, en la pescadería de barrio hay mejores precios"

Pedir el corte adecuado y comparar el precio del pescado limpio ayuda a ajustar la compra, aunque el mostrador no siempre resulte más barato que la bandeja

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Redacción Vitónica

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Comprar un par de lomos de salmón para la cena parece sencillo hasta que toca pedirlos en la pescadería. Surgen dudas sobre cuánto llevarse o si tocará quitar espinas en casa. A poca distancia podemos tener la bandeja del supermercado con una porción de salmón ya pesada, limpia y con su precio final. Más facilidad por un lado, pero realmente, ¿hasta qué punto puede ser la mejor opción?

Noelia, conocida en TikTok como Noe la peskaera, habla sobre esta situación en uno de sus vídeos. Su crítica al producto preparado es contundente: en el supermercado "te clavan un dineral solamente por estar elaborado", afirma. 

La profesional defiende los precios y la calidad del pequeño comercio, también en carnicerías y fruterías, y anima a perder el reparo a preguntar.  La comparación de precios, eso sí, necesita algo más que mirar el cartel. Un kilo de un pescado entero incluye partes que se retirarán al limpiarlo, mientras que un kilo de lomos contiene mucha más porción aprovechable.

La comparativa de la OCU al respecto permite concretar esa diferencia. La investigación recogió precios de cuatro pescados en diez cadenas de supermercados. Tras descontar la merma, encontró que la dorada fileteada en bandeja costaba alrededor de un 27% más y la lubina, un 45% más respecto a la sección con personal.

Sin embargo, al comparar pescados como la merluza y el salmón, al comparar cortes equivalentes las diferencias fueron mínimas.  La conclusión es que el ahorro depende del pescado y del corte. 

Si se elige pescado fresco, interesa pensar también en el regreso a casa. Las indicaciones de conservación de la AESAN aconsejan comprarlo al final del recorrido, solicitar que quiten las vísceras y utilizar una bolsa isotérmica siempre que sea posible. Una vez en casa, hay que refrigerarlo o congelarlo cuanto antes; si va a la nevera, mantenerlo por debajo de cuatro grados y cocinarlo pronto.

Foto | @noelapeskaera 

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