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Preparación física para ballet: no está tan lejos del entrenamiento en sala

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¿Recordáis que os propusimos probar una nueva disciplina este año? Algo totalmente distinto de lo que solemos hacer normalmente, pero que sin embargo comparte sus bases con el entrenamiento en sala, es el ballet. Esta disciplina de danza requiere una preparación física muy exigente con tres conceptos básicos que nos pueden traer muchos beneficios en nuestro entrenamiento de fitness si los aplicamos a partir de hoy.

Trabajo de fuerza-potencia en ballet

Cualquier persona que practique ballet os dirá que la fuerza y la potencia, sobre todo del tren inferior, son fundamentales para conseguir una buena técnica y ejecución de los movimientos. Los saltos, como los que realiza Jorge Barani, el bailarín del vídeo que ilustra esta entrada, necesitan de mucha potencia de piernas para subir lo más alto posible y que así nos dé tiempo a ejecutar las piruetas.

En una preparación de ballet se realizan entrenamientos tanto aeróbicos como anaeróbicos: los ejercicios de fuerza-potencia específicos para cada parte del cuerpo, trabajando casi siempre con nuestro peso corporal, son indispensables para esta disciplina.

Flexibilidad, elasticidad y movilidad articular

Los tres son conceptos distintos, pero íntimamente relacionados. Todos colaboran a la hora de ejecutar los movimientos y es conveniente trabajarlas de cara a la prevención y a la recuperación de lesiones.

  • Flexibilidad: es la capacidad que tiene un músculo de estirarse sin ser dañado. Suele trabajarse de forma activa y pasiva, y uno de los métodos más efectivos es la FNP o facilitación neuromuscular propioceptiva.
  • Elasticidad: es la capacidad de un tejido vivo (como un músculo, un tendón o un ligamento) de volver a su posición inicial después de una tracción o de un estiramiento máximo.
  • Movilidad articular: el ROM o range of movement hace referencia a la capacidad de desplazamiento de una parte de nuestro cuerpo. Tener un buen ROM en nuestras articulaciones nos ayuda a ser más eficientes en los movimientos (menor gasto de energía), a mejorar nuestra coordinación y a pevenir lesiones.

Corrección postural y propiocepción

Una de las cualidades más importantes de los bailarines de ballet es el total conocimiento de su cuerpo, lo que llamamos propiocepción: la capacidad de saber dónde se encuentra cada segmento de nuestro cuerpo en el espacio, y también la tensión muscular que se transmite en cada momento a cada uno de los músculos.

La corrección postural en el ballet es una de las cosas más importantes: partir de una postura correcta al ejecutar los ejercicios determinará en buena medida la correcta ejecución. No se trata de estar rígidos, sino erguidos; no se trata de estirar, sino de elongarnos. Conocer nuestro cuerpo y cómo se comporta frente a determinados movimientos hará que seamos más eficaces y eficientes.

¿Lo aplicamos a nuestro entrenamiento?

Como veis, los conceptos básicos del entrenamiento de ballet no son tan distintos de los que utilizamos en el entrenamiento en sala o en actividades dirigidas, y nos pueden beneficiar mucho de cara a nuestro rendimiento.

El trabajo de fuerza-potencia nos ayudará a levantar más peso, la corrección postural a hacerlo de forma segura, y el trabajo de flexibilidad, elasticidad y movilidad a preparar nuestro cuerpo para el esfuerzo y a recuperarnos de manera más efectiva.

Os propongo que en este 2015 trabajemos más estos tres conceptos: os sorprenderéis de lo que influyen en un buen entrenamiento y a la hora de conseguir nuevos retos.

Vídeos | Jorge Barani
En Vitónica | Pilates aplicado a la danza

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