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¿Sudar adelgaza? ¿Puedo marcar six-pack haciendo abdominales? Los cinco mitos más escuchados en el gimnasio, a examen
Entrenamiento

¿Sudar adelgaza? ¿Puedo marcar six-pack haciendo abdominales? Los cinco mitos más escuchados en el gimnasio, a examen

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En los gimnasios se escuchan miles de cosas diferentes al día: que si hay que hacer mucho cardio para bajar de peso, que si no sudas no adelgazas, que si cuanto más sudes más peso pierdes... Un sinfín de teorías, algunas contradictorias entre sí, que terminan por confundir al usuario, que ya no sabe a quién creer.

En nuestro canal de Youtube esta semana desmentimos esos cinco mitos más escuchados en el gimnasio, ¿te los habías creído? ¡Dentro vídeo!

Para perder la grasa abdominal no basta con hacer abdominales

Dedicarnos a hacer miles de crunches abdominales (un ejercicio, por cierto, que ya os explicamos por qué es mejor alejar de nuestras rutinas) con el fin de que la grasa de la zona central de nuestro cuerpo desaparezca es una inversión de tiempo muy poco acertada. Y es que no es posible eliminar grasa de una zona concreta del cuerpo, mucho menos mediante el ejercicio.

A la hora de eliminar grasa y marcar la tableta, el objetivo de muchos de los que se acercan al gimnasio, será más importante nuestra dieta que los ejercicios que hagamos. Si bien los ejercicios nos ayudan a tonificar esta zona del cuerpo y a mantenernos en forma, un porcentaje bajo de grasa es determinante para poder lucir el six-pack.

Nuestro porcentaje de grasa corporal es el factor más importante a la hora de marcar el six-pack

Para bajar nuestro porcentaje de grasa, la dieta es el factor controlable más útil que podemos emplear. Una dieta adaptada a nuestras necesidades, realizada por un dietista-nutricionista, con la cantidad de calorías y un reparto de macronutrientes adecuado sumado al entrenamiento de fuerza es lo que nos permitirá realizar una recomposición corporal.

¿A partir de qué porcentaje de grasa se hacen visibles los abdominales? No hay un número exacto porque va a depender de cada persona, de su genética y de cuál sea la distribución de la grasa en su cuerpo. Como norma general podemos decir que en los hombres este porcentaje de grasa se sitúa alrededor del 10% o 12%, y para las mujeres (que tenemos una cantidad de grasa esencial más alta) alrededor del 17% o 18%.

Músculo y grasa no se "intercambian" entre sí

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"Mira a ese chico: ha dejado de entrenar y todo lo que tenía de músculo se ha convertido en grasa". Es una frase muy habitual en los gimnasios y, sin embargo, es falsa. El músculo y la grasa son dos cosas totalmente distintas y una no se puede "convertir" en la otra.

El proceso de recomposición corporal (perder grasa y ganar masa magra) es más sencillo en deportistas novatos

Lo que ocurre en nuestro cuerpo cuando entrenamos y llevamos una alimentación adecuada es que bajamos nuestra masa grasa y creamos masa muscular. Esto son dos procesos distintos que entran dentro de la recomposición corporal de la que hablábamos antes. Como decimos en el vídeo, no es un proceso sencillo ya que para lograr ambas cosas se necesitan requerimientos opuestos: para ganar masa muscular necesitaremos un superávit calórico, mientras que para perder masa grasa necesitaremos estar en déficit.

Mucho más sencillo, sin embargo, es el proceso opuesto: perder masa muscular y ganar peso, algo que, evidentemente, no es lo que buscamos cuando vamos al gimnasio. Pero es lo que ocurre cuando dejamos de entrenar y de cuidar nuestra alimentación: la masa grasa aumenta y la tonicidad del músculo disminuye. Pero en ningún caso el músculo se convierte en grasa.

No hace falta que te tomes el batido en el vestuario del gimnasio

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La ventana anabólica es el período de tiempo que transcurre después del entrenamiento y durante el cual el cuerpo se recupera y las fibras se regeneran. Tradicionalmente siempre se ha pensado que esta ventana anabólica se cerraba poco después de terminar de entrenar, que duraba aproximadamente solo media hora, y eso nos ha llevado a llevar a cabo prácticas como la de usar suplementos nutricionales para tomar fácilmente después del entrenamiento (al fin y al cabo, a efectos prácticos es bastante más sencillo tomarte un batido que comerte un filete) o la de comernos el tupper en el mismo vestuario del gimnasio.

Sin embargo, los últimos estudios apuntan a que esta ventana de tiempo en la que nuestro cuerpo aprovecha mejor los nutrientes de los alimentos es más amplia y puede durar hasta cinco o seis horas. Gracias a estos estudios sabemos que podemos esperar a llegar a nuestra casa desde el gimnasio para realizar una ingesta de comida o que no tenemos que tener tantas prisas por tomarnos el batido.

Sudar no es sinónimo de perder grasa corporal

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Otra de las creencias más extendidas en el gimnasio es que, si no sudas, tu entrenamiento no ha servido para nada. Comencemos por el principio: el sudor es un mecanismo de nuestro cuerpo que actúa para "refrigerarnos" cuando la temperatura corporal aumenta, como por ejemplo, durante el ejercicio cardiovascular.

Sudar mucho durante el entrenamiento no te garantiza perder grasa, ni que este sea más efectivo

El sudor está compuesto en su mayoría por agua, con una pequeña cantidad de sales (por eso sabe salado) y una ínfima cantidad de toxinas: lo que estás perdiendo cuando sudas es básicamente agua, en ningún caso es grasa. Esos líquidos que perdemos a través del sudor, y por los que es importante que nos mantengamos bien hidratados mientras realizamos ejercicio físico, los vamos a recuperar en cuanto nos volvamos a hidratar.

Otra cosa diferente es que la actividad física o el ejercicio físico contribuya en cierta medida a la pérdida de grasa: el gasto calórico que realizamos con el ejercicio influirá a la hora de modificar nuestro peso, pero esto no quiere decir que al sudar estemos "quemando grasas" cuando sudamos.

Pasar mucho tiempo en el gimnasio no te garantiza resultados

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Olvidemos de una vez el no pain, no gain: pasar horas y horas en el gimnasio no te garantiza resultados. Tener una rutina bien organizada, específica para los resultados que buscas y planificada para que te motive a entrenar y a mantenerlo en el tiempo es mucho más útil que pasarse un montón de tiempo en la sala.

De no tener una rutina bien planificada nos pasaremos la mayor parte del tiempo pensando en qué hacer, usando las máquinas según nos apetezca o se queden libres y entrenando sin ningún orden ni concierto. Esto, además de llevarnos mucho tiempo puede incluso generarnos frustración, ya que los resultados tardarán mucho más en llegar (si es que llegan).

Cuando vayas a entrenar, ten claro lo que tienes que hacer y opta por el entrenamiento inteligente.

Imágenes | Unsplash, Pixabay
Vídeo | Vitónica en Youtube
En Vitónica | Los grandes mitos a la hora de ganar masa muscular desmentidos por la ciencia

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