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Un ejemplo de rutina para mejorar las marcas en natación

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La natación es uno de los deportes preferidos por muchos de nosotros, y es que se trata de una buena elección, ya que es una de las mejores formas de practicar deporte al implicar todas las partes del cuerpo en un medio que evita los impactos y mejora la movilidad del cuerpo.

Pero a la hora de practicar natación debemos tener en cuenta que la rutina es fundamental para obtener los mejores resultados. Al igual que hacemos cuando entrenamos con pesas, tenemos que marcarnos una rutina. Desde Vitónica vamos a proponer una rutina tipo para practicar la natación adecuadamente.

Antes de nada tenemos que fijarnos las sesiones que vamos a llevar a cabo a la semana. Para comenzar podemos hacerlo con dos a la semana en las que nos fijemos unas metas de 400 a 600 metros semanales. Poco a poco iremos aumentando la distancia hasta alcanzar los 1.600 metros semanales. Lograda esta meta podemos ampliar las sesiones semanales a tres o cuatro.

Antes de comenzar a nadar tenemos que calentar en seco las articulaciones, ya que son las que van a soportar la mayoría de la presión. Pero no solamente lo debemos hacer en seco, sino que en el agua también debemos calentar. Comenzaremos prolongando los calentamientos que hemos realizado en seco, y nadaremos durante 10 minutos a un ritmo suave para aclimatarnos a las condiciones de la piscina.

Para preparar las piernas y los brazos y no perder gran parte de la energía en el intento podemos ayudarnos con pequeños flotadores que nos permitirán aislar perfectamente las piernas y los brazos sin involucrar a otras partes del cuerpo y evitar así un desgaste excesivo que afectará a nuestro rendimiento a la hora de practicar la natación.

Una vez preparados para el ejercicio tenemos que comenzar sin parar a realizar series de 25 a 50 metros hasta completar las marcas que nos hemos establecido. Es importante que demos el máximo para intentar aguantar el mayor número de metros.

Al finalizar nuestra rutina no tenemos que parar de repente, ya que puede ser perjudicial para nuestros músculos, pues la concentración sanguínea es máxima. Para evitar esto debemos dedicar unos 10 minutos a nadar de forma relajada y pausada para conseguir que nuestro cuerpo se recupere. Esto nos ayudará a mejorar la recuperación y acelerarla, a la vez que conseguiremos unos músculos en mejores condiciones.

Imagen | SXC

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