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No ignores las lesiones

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En Vitónica tratamos de estimular a la práctica de ejercicio y a superar límites, pero también procuramos favorecer un estilo de vida saludable y la prevención de lesiones y patologías. Por eso, aunque todo reto implica un riesgo, una cosa es esforzarse por mejorar y otra muy diferente ignorar un daño importante.

En ocasiones incluso por esto se puede llegar a decir que exageramos, o que todo, desde levantarse del sofá y salir por la puerta de la calle ya nos está condicionando a lesionarnos, así que mejor no hacer nada. Lógicamente no hay que irse a los extremos: ni hay que preocuparse en exceso por todo tipo ejercicio que hagamos, pero tampoco hay que seguir entrenando o compitiendo si existe un daño fuera de lo normal: no hay que ser sobreprotectores, pero tampoco ignorar las lesiones.

El ejercicio, sea del tipo que sea, va a someter al cuerpo a un estrés que no sufriría estando en reposo. No obstante, el ejercicio moderado, hecho con inteligencia, tiene muy pocos riesgos. Es más, tiene multitud de virtudes, previniendo y mejorando enfermedades como la diabetes, otras de tipo cardiovascular, degeneración neuronal y muchas más. Y también sabemos que el sedentarismo es causa directa de muchísimas muertes. Por lo tanto, los beneficios que pueda tener el ejercicio moderado, superan con creces a los riesgos, así que no hay excusa.

Distinto es el caso de la competición, o de actividades más duras. Hay deportes más intensos que tienen más riesgo de lesión. También el hecho de competir implica que se lleve un estrés de entrenamiento y exigencias muy superior a lo considerado como saludable. En estos casos, como es normal, no voy a recomendar que no se haga deporte, sino, simplemente, que se escuche al cuerpo.

Todos hemos visto el caso del deportista que compite lesionado, o con escayola, o que recibe un fuerte impacto pero no abandona la competición... Sin embargo, no prestamos atención a todos los cuidados que recibe antes, durante y después de la lesión. Lo que quiero resaltar es que no ignoremos una lesión que ocurra al hacer ejercicio. Se puede seguir compitiendo con la lesión, vencer al dolor y superar los límites, pero no tiene sentido no poner remedio al daño y que luego esto complique el poder seguir compitiendo.

Muchos pensaréis que esto que digo es muy obvio, y es cierto. Sin embargo, quería hacer esta observación porque me siguen llegando muchas preguntas por correo, Twitter, a mi blog... Sobre dudas acerca de cómo actuar después de una sospecha de lesión. En mi caso, la respuesta siempre es la misma: poner remedio a la situación, acuyendo al médico adecuado y realizando sesiones de fisioterapia si está indicado, para optimizar el tiempo y la calidad de la recuperación. El objetivo es poder seguir compitiendo a buen nivel y sin recaídas, para lo cual ignorar la lesión y seguir como si nada, no es lo más inteligente.

Imagen | Monica's Dad

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