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Cómo colocar brazos y piernas al hacer abdominales

Cómo colocar brazos y piernas al hacer abdominales
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Ejercicios para trabajar la pared abdominal existen muchos. Las diferentes rutinas que entrenan esta parte del cuerpo varían mucho tanto en intensidad como en ejecución de los ejercicios, ya que no todas las personas tenemos el mismo nivel de desarrollo muscular en la parte abdominal. Por este motivo existen una serie de ejercicios aptos para unas personas o etapa de desarrollo. Dos aspectos a tener en cuenta en lo que a nivel e intensidad se refiere son las piernas y las manos. Se trata de dos puntos importantes a tener en cuenta a la hora de hacer abdominales, y por ello en esta ocasión vamos a detenernos en su colocación.

Los pies y las manos no actúan directamente a la hora de hacer abdominales, pero tienen un papel más importante del que pensamos a la hora de conseguir unos resultados u otros, ya que de su colocación determinará en muchos casos la intensidad con al que vamos a realizar un ejercicio. Por ello es necesario que a la hora de colocar las piernas y las manos cuando realizamos abdominales, sepamos el por qué de ponerlas de esa manera y no de otra, pues todo debe estar medido a la hora de buscar un determinado resultado.

Colocación de los brazos

Vamos en primer lugar a empezar por las manos. Es cierto que las manos no intervienen a la hora de hacer abdominales, pero su colocación tiene mucho que ver a la hora de desarrollar una intensidad u otra. Dependiendo de como las posicionemos a lo largo del ejercicio podremos ayudarnos más o menos. En esta ocasión vamos a ver algunas de las posiciones más comunes y habituales que solemos utilizar y cómo cada una de ellas interviene.

Colocar las manos detrás de la nuca es un clásico a la hora de hacer abdominales, algo que debemos desterrar, ya que si es cierto que no nos ayudamos nada a la hora de realizar el ejercicio, pues debemos concentrar toda la fuerza en la parte del abdomen. Pero si las manos están entrelazadas detrás de la nuca, la tendencia será ayudarnos tirando de ellas, consiguiendo que lo que hagamos sea forzar la parte cervical y poder poco a poco hacernos daño en esta zona. Para evitar esto es necesario que coloquemos las manos a los lados de la cabeza, es decir, a la altura de las orejas, lugar en el que no forzaremos el cuello y aumentaremos la intensidad al no interferir en absoluto en el desarrollo de los abdominales.

Otra manera de colocar las manos es sobre el pecho a la vez que elevamos nuestro cuerpo con el abdomen. Esta postura es mucho más cómoda, pero también nos ayuda más a la hora de vencer la resistencia que representa nuestro cuerpo. Es recomendable en fases intermedias, además de ser una postura inocua para la columna, ya que no obligamos a adoptar ninguna postura qeu puede acabar pasando factura.

Colocar la manos a los lados del cuerpo pegadas al suelo es otra opción, y aunque en algunos ejercicios es necesario que las coloquemos así, se trata de la manera más fácil de realizar abdominales, ya que la colocación de las manos nos ayudará mucho a la hora de impulsarnos. Esta manera de situar las manos está recomendada para principiantes que todavía no tienen demasiada fuerza en el abdomen.

Colocación de las piernas

En cuanto a las piernas sucede lo mismo que con los brazos, dependiendo de la postura en al que las coloquemos conseguiremos una mayor o menos incidencia a la hora de realizar abdominales. La manera más cómoda de colocar las piernas es sobre el suelo, apoyadas en éste. Esta postura aliviará gran parte de la tensión que generan las piernas al estar en alto, por lo que es la postura más sencilla. Aunque si colocamos las piernas ligeramente elevadas del suelo pero encogidas por las rodillas aumentaremos un poco más la intensidad a la hora de hacer abdominales. Este es un paso intermedio que nos ayudará a seguir avanzando en el trabajo abdominal.

Como última opción proponemos la colocación de las piernas en alto, de modo que queden elevadas totalmente. Esta postura lo que hace es concentrar toda la tensión en la zona abdominal, ya que las piernas no intervienen para nada en el ejercicio, evitando que parte de la tensión se descargue sobre ellas. Además, esta postura nos ayudará a mantener la espalda pegada al suelo y así evitar movimientos que pueden resultar lesivos. Es cierto que elevar las piernas de este modo es recomendado para personas que tienen un cierto nivel muscular en la zona, ya que la intensidad aumentará considerablemente.

Imagen | familymwr

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