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De cuando el azúcar era la herramienta de la publicidad

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Una madre y una hija hacen la compra en el supermercado. La primera coge un refresco y lo mete en el carrito. Cuando no mira, la segunda la cambia por otra con el eslogan "sin azúcar". La primera se da cuenta, le sonríe con cara de "espera, que yo sé mejor lo que te conviene" y devuelve la lata al estante cambiándola de nuevo por el refresco normal.

Entre las imágenes se intercala la frase "El azúcar es fundamental en tu alimentación. No juegues con ella".

Hago el trabajo innecesario de describirte el anuncio por si acaso lo has visto y no te lo crees: un spot publicitario fomentando el consumo de azúcar es algo que a día de hoy parece impensable.

Las supuestas bondades del azúcar

Y sin embargo, no hace tanto. Este anuncio es parte de la campaña "Con Azúcar" lanzada en 2004 por Instituto de Estudios del Azúcar y la Remolacha que pretendía hacer reflexionar a los consumidores sobre la adopción de hábitos poco saludables como por ejemplo, decían, excluir el azúcar de su dieta en favor de productos light o sin azúcar. "El azúcar, de forma moderada, es bueno para ti, ¿por qué lo evitas?".

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Detrás de este mensaje, hoy tan sorprendente, hay una lógica que sí nos resulta más comprensible: la idea de que un alimento no es necesariamente más sano por tener menos calorías. Esto es cierto.

Pero añadían que todos los alimentos tomados con moderación tienen cabida dentro de una dieta equilibrada y que no hay alimentos "buenos" o "malos", sino patrones de alimentación inadecuados. Esto sí que resulta bastante más discutible. Para empezar porque no, no todos los alimentos tienen cabida dentro de una vida saludable, por muy moderados que seamos. Ocurre con el alcohol, por ejemplo, y también con el azúcar añadida, el que llevan los refrescos que esta campaña estaba promocionando.

Cuando creíamos que el azúcar era bueno

A mediados de siglo XX una serie de estudios señalaba a las grasas como el principal problema nutricional de nuestra época: sobrepeso, obesidad, problemas metabólicos y cardiovasculares... Las grasas eran las culpables, lo decía la ciencia.

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Lo que no se supo entonces, y tardamos décadas en descubrir, es que esos estudios estaban financiados y apoyados por la industria del azúcar con el objetivo de desviar la atención de los problemas que su producto causaba en la salud.

La narrativa de que grasas = mal y azúcar = bien ha durando mucho tiempo y es en los últimos años cuando está empezando a revertirse, en parte al descubrirse las cuestionables maniobras de la industria azucarera y en parte por los nuevos estudios que relacionan la epidemia mundial de obesidad, y otros problemas de salud, con un consumo desmedido de azúcares añadidos.

A día de hoy sabemos que el azúcar aporta un gran contenido calórico a los alimentos sin una contrapartida de nutrientes interesantes; contribuye a una peor salud bucal y dental; puede suponer una sobrecarga de trabajo para el hígado; aumentar el riesgo de resistencia a la insulina y de diabetes, y además, tiene esos temidos efectos que durante décadas atribuimos a las grasas: riesgo de sobrepeso, obesidad y problemas cardiovasculares.

Imágenes | Unsplash
En Vitónica | La industria del azúcar ocultó información sobre sus efectos perjudiciales hace 50 años

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